martes, 23 de marzo de 2021

La familia Grande 14a. entrega

“Te va a gustar” le dijo José a la muchacha.
Foto: BAER

“Me arriesgaría a lo que fuera por ti Efraín, te lo debo”. El Gato asintió con la cabeza y sin decir más, salió del auto para dirigirse al bar donde ya lo estarían esperando los miembros de su organización. Como no era muy afecto a los saludos efusivos se limitó a quitarse el sombrero en señal de respeto; pidió al mesero lo que solía consumir a esas horas y tras unos minutos en los que intercambiaron impresiones sobre lo que sucedía en el país, se dispuso a poner al tanto al grupo de lo que sería su nueva misión. Cada par de ojos escudriñaba en su rostro tratando de adivinar lo que les encomendaría en esa ocasión, pero su curiosidad no sería satisfecha hasta después del café.

Luego de varios sorbos, el Gato puso cara de ya haber despertado, recorrió con la mirada los tres pares de rostros que sólo esperaban la orden para ponerse a trabajar; comenzó diciéndoles que era un evento particular, que a Lina le serviría de ensayo lo cual era bueno pues no tenía mucho de haber ingresado al grupo, que como siempre, todo debía llevarse a cabo con el mayor sigilo, en fin, nada que no hubieran escuchado antes. El blanco era el hijo de un prominente empresario, aficionado a los deportes extremos y muy dado a tener  aventuras amorosas que no duraban más de una semana; sospechoso de haber desviado una fuerte cantidad de dinero hacía un mes.

Contaba el joven con dos guardias de seguridad que lo acompañaban incluso al baño. “La paranoia lo domina”, dijo José queriendo aligerar la plática, a lo que Saúl acotó que eso podría ser indicativo de culpabilidad. Rosa preguntó por el origen de la denuncia, a lo que Efraín contestó que había sido el propio padre, pues sólo quería darle una lección sin que eso llegara a las autoridades, además dijo, que había quedado en hablarle para confirmar la aceptación del trabajo. Luis no se mostró muy entusiasta afirmando que no estaban para andar cuidando muchachitos que se salen del redil, pero Ruth replicó que había que tomarlo como afirmó el Gato, como un ensayo para integrar a Lina.

“Te va a gustar” le dijo José a la muchacha, alegrándose en el fondo de ya no ser el novato; antes de que pudiera decir algo, Luis interrumpió su intención diciendo que al menos esperaba que en el futuro tuvieran trabajos más interesantes. Saúl lo tranquilizó afirmando que se iban a divertir, que no había razón para que estuviera tan gruñón. Ya terminados los detalles de esa junta preliminar, acordaron reunirse al día siguiente con los instrumentos que se les había asignado llevar. Uno a uno, los jóvenes fueron retirándose y cuando Luis y el Gato se quedaron solos porque Saúl había ido al baño, el primero soltó la pregunta de siempre: “Lo aceptaste porque es una pista ¿verdad? Continuará. Salud.

Beto

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