![]() |
| “Un llamado a la dirección era como una sentencia de muerte”. Foto: BAER |
En una ocasión debió evadir un ataque de un botellazo, la fama del quinto grado no era satisfactoria en ningún año de la primaria Carlos A. Carrillo de la calzada de Tlalpan en la ciudad de México, lugar donde don Efraín debía cumplir con un compromiso por dos años, pero que se extendió por casi treinta; a sus diez años, el Gato no había tenido más que provocaciones y pequeñas escaramuzas que solía solventar de la mejor manera para él y sus hermanos, blancos de la comparación y la territorialidad que habían dejado como herencia los mayores.. Pero en un ataque de intensidad como se le presentó con el hijo del director por la disputa de una canicas, no lo había pasado.
A sus habilidades atléticas se le sumaban una gran capacidad de observación y la paciencia para aguardar el momento oportuno para realizar sus movidas en cualquier competencia, por lo que evadir el golpe de izquierda con el casco de Pepsi fue la muestra de que a cualquiera le sería difícil siquiera tocarlo. Después de escuchar el zumbido por encima de su cabeza, el Garo propinó un certero derechazo directo a la nariz de su agresor de la que de inmediato manó la sangre, manchando ambas camisas, hasta ese momento blancas; el niño se tambaleó un poco antes de caer de sentón en el piso del pasillo donde una bola de chiquillos gritaban enardecidos.
El caído reprimió al mismo tiempo el llanto como las ganas de levantarse a cobrar el golpe, quizá suponiendo que no aguantaría otro; de la nada, apareció el maestro de educación física, jadeando pues evidentemente había corrido desde la cafetería donde estaba por comerse una gran torta de aguacate, para imponer el orden mandó de regreso a todos a sus salones excepto a los dos rijosos que ya sostenía de los cuellos de las camisas. Al verlos entrar por la puerta, el director no ocultó su disgusto al enterarse de que su propio hijo se había involucrado en una riña, mucho menos en las circunstancias en las que el profesor estaba narrando a detalle. Continuará. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario