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| “Los mayores saldrían pronto de la casa para hacer su vida”. Foto: BAER |
Todo lo contrario de Pedro y Mónica quienes, quizá por su corta edad en ese momento, aún no procesaban su repentina orfandad y el llegar a la casa donde habían pasado gratos momentos, les parecía más una aventura con un montón de niños tan inquietos como ellos, bueno, menos el Gato que en todo momento permaneció callado, pero nunca hizo un gesto de desaprobación ni pronunció ni una palabra en contra. Además, Carlota no había criado niños mal educados, así que todos se dieron la bienvenida con un abrazo comunal y se prometieron siempre verse como una única familia, igual que cuando llegaron Jacinto, Virginia y Laura, aunque por ser consanguíneos, representaban un esfuerzo menor.
Tuvieron que alargar la mesa y transformar parte de la sala en una extensión del comedor, los cuartos destinados a las mujeres, compartidos por parejas y por edades, se mantuvieron casi intactos mientras que a los hombres se les acondicionó una especie de galera comunal, pues sus padres consideraban que, al menos los mayores, saldrían pronto de la casa para hacer su vida, al menos ése era un pensamiento generalizado en 1957, aunque en su caso, bastante optimista pues Teresa cursaba apenas el cuarto año de primaria y Efraín acababa de ingresar a primero. Juan y Mariano cursaban juntos el segundo por un contratiempo que tuvieron con el extravío de papeles en la escuela.
Al menos ésa era la versión que daba Carlota, ya que sabía que si su marido se enteraba de que Juan había reprobado el año, lo hubiera molido a palos olvidándose por completo de lo apacible de su apariencia; si algo no perdonaba, era el incumplimiento de las obligaciones en el trabajo, mucho menos en su familia. Por supuesto, Carlota tuvo que convencer a su sobrino Jacinto, que entró en la misma escuela al llegar a la familia, de guardar el secreto lo que éste cumplió, pues en el fondo creía que era una ventaja tener a Juan en el mismo salón y en el mismo equipo de fútbol, por su parte, Virginia empezaba la aventura escolar al mismo tiempo que el Gato. Continuará. Salud.
Beto

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