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| Un escrito puede ser un gol en contra. Foto: BAER |
Se podría argumentar vocación, pasión por contar historias, quizá simple gusto, la exposición es la misma y los sinodales igualmente infinitos; aun así, la locura prevalece esperando en un marco imaginario la jugada que lo encumbre al nivel de celebridad, al menos por un partido, con la esperanza de repetir la faena en otros estadios ya sea de local o de visitante o ¿por qué no? en un escenario mundial. Las demás posiciones seguirán realizando sus tareas como defensas-artesanos, medios-profesionistas o delanteros-artistas con la atención que les corresponde según su espectacularidad, pero con la seguridad de que su trabajo es fundamental para asegurar su supervivencia.
El escritor-portero debe confiar en que su accionar, fluctuante entre la dependencia y la independencia, obtendrá de sus coequiperos los argumentos necesarios para mantener su arco invicto. Sin embargo, todo el mundo sabe que, si su actuación es discreta, se debe a que su equipo trabajó muy bien, por lo cual sus servicios no fueron necesarios, pero si lució con acciones espectaculares, fue porque la escuadra a la que pertenece hizo agua y, al final de cuentas para eso está. Rara vez dará órdenes, pues cada línea del grupo tendrá su líder aunque, por su visión amplia del campo, se le concederá en derecho a señalar algún movimiento siempre a la defensiva.
Si logra el suficiente respeto y convertirse en referente de su equipo, tendrá el derecho a opinar sobre cómo mejorar las condiciones o las estrategias de acción, pero no tanto como para hacerlo desde adentro, para ello deberá despojarse de su investidura y convertirse en otra cosa, Ya no será más escritor-portero, se tendrá que transformar en entrenador-político con la consecuencia de que deberá transformar asimismo, su fiabilidad en concertación, renunciar a su libertad de discernimiento para vigilar la libertad de expresión de los demás. Por lo tanto, el escritor-portero tratará de extender su vida productiva más allá del retiro legal, por fortuna su puesto lo permite. Salud.
Beto

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