| En León tenemos la "Oruga", que también se atasca. |
Se necesita ser un verdadero mago para dejar funcionales las cosas con un simple zurcido; malinterpretado o maldifundido, el ajuste al HOYNOCIRCULA dichoso tuvo el mismo éxito de un aumento al kilo de frijoles en el ánimo de mi abuela. Y es que para enmedar las cosas, ninguna dependencia de gobierno goza de la inteligencia suficiente como para dejar satisfecho a nadie.
Que ya no será por antigüedad sino por cantidad de emisiones (como debió decirse desde un principio), pero la aclaración llegó tarde y sin forma. Más pareció un pretexto disfrazado de disculpa. Parecen no darse cuenta de que la cantidad de coches no es la razón principal de que el aire que se respira en el Distrito Federal sea malo y, muy pronto, de alta toxicidad.
Dos factores influyen en la incomodidad de tener un vehículo automotor en tierras del altiplano: uno, la intolerable tendencia al centralismo, tanto de la política nacional como de la economía. ¿A dónde se dirigen las moscas? A donde encuentran material para comer. Si los dirigentes de los destinos del país siguen pensando en que deben mantener un control centralizado, mayor será el caos.
Dos: ¿por qué quejarse de que hay corrupción en los vereficentros? Si la misma es propiciada por las autoridades, pues seguimos creyendo que, con ajustar el funcionamiento de las máquinas, el humo que expelen será menos venenoso. La verdad, siguen contaminando. En lugar de eso, deberíamos apoyar las investigaciones para encontrar formas de energía no-contaminantes. ¡Está fácil! Salud.
Beto
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