| Los motivos se presentan en un espacio muy amplio. Foto: Baer |
Los motivos son muy variados y dependen de los momentos que estemos viviendo; generalmente me he quejado de que hay gente que no cumple con sus obligaciones en tiempo y forma (algunas veces me quejo de mí también); los pretextos afloran a la más mínima provocación, que si el clima, que si los niños, que si la renta, que si no sé cuántas cosas, el caso es desmarcarse de la responsabilidad.
Pero alguien motivado es otra cosa; no hay obstáculos ni problemas que valgan, los caminos aparecen como por arte de magia y las soluciones son cosa de meditarse por un momento. Las grandes ideas han surgido por gente que encuentra un motivo por el cual vivir, integrarse a un esquema y compartir lo encontrado coo si fuera el mismísimo oxigeno que nos mantiene en este mundo.
Si eso es lo que nos mueve, entonces ¿por qué no todos somos capaces de encontrar un motivo para ser productivos? Es posible que estemos todavía en una etapa de misterios mágicos o de suertes echadas por una húngara que esté de paso por pueblos ignorantes, dejando boquiabiertos a los aborígenes con sus vestidos ampones y sus paliacates multicolores.
Lo malo entonces es que no somos capaces de decidir qué es lo que nos dará un aliciente para aventurarnos a realizar algo que nos llene como seres humanos y lo peor de todo, es que esperamos que llegue alguien que nos indique qué es lo mejor por lo que podemos optar. ¿No sería más productivo mirar hacia nuestro interior y conocernos un poco? Suena terrorífico ¿no? Salud.
Beto
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