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| El único límite real es la muerte. Foto: BAER |
1. Cómo alimentarla. Su dieta es bastante variada y con presentaciones que a veces nos sorprenden o no podemos creer de inmediato y, contrario a su esencia, su alimento es tangible sin admitir por ningún motivo, sustitutos genéricos; debe ser así porque la imaginación se alimenta de la vida, pero no en abstracto, sino de la que vivimos, bebemos y comemos. Nada suple para ella, aquello que vimos, escuchamos, olemos o tacamos, para paladearlo en los escenarios posteriores que ella se invente. No se interesará en crear sobre algo que no haya pasado por los sentidos, así se trate de dragones o castillos embrujados, para crearlos deberá tener referencias reales que después decidirá si magnifica, minimiza, coloca en un lugar aterrador o lo hace ser adorable como un unicornio en un bosque.
2. ¿Dejarla suelta? Quienes hayan tenido un gato entenderán la comparación; la imaginación es como un felino, libre, retozona, cariñosa y espléndida cuando le viene en gana y salvaje cuando se pretende controlarla. Es capaz de crearte una realidad alterna y se proclamará su propio cadenero que te permitirá entrar a ella cuando bien le convenga, pero hay que estar atentos, porque eso puede suceder en cualquier momento. La imaginación y el gato no se van porque ésa sea su naturaleza, te abandonan porque no los atiendes y así, no eres digno de estar en su presencia, tampoco se trata de estar sobre ellos todo el tiempo, porque eso implicaría volverte loco. En cada uno de sus juegos debe llegar el instante de dejarlos ganar, de no ser así, todo parará y será muy difícil retomarlo pues su confianza es muy frágil.
3. Experimentar. Imaginar es como andar en bicicleta, para empezar a usarla hay que treparse en ella y pedalear manteniendo el equilibrio, si caemos, debemos subirnos otra vez hasta dominarla y cuando seamos más o menos diestros, podríamos pensar en convertirnos en profesionales y vivir de ella; una persona imaginativa entiende cómo dirigir sus pensamientos para que se conviertan en realidades útiles en cualquier sentido. De una mar de escenarios imaginados han surgido historias que logran enternecernos, animarnos, envalentonarnos, solidarizarnos o indignarnos, interesarnos en las posibles variantes que pudieran tener bajo las lógicas del realismo o la fantasía, lo que nos lleva a la creación de versiones propias que vuelven a validar y valorar lo descrito por las palabras en páginas cuyos textos son más una invitación a viajar.
4. El universo. El espacio hasta ahora, se nos sigue presentando como algo infinito, tanto que podemos hacer paralelismos con la imaginación; así como las estrellas son inconmensurables, la ideas en nuestra cabeza también lo son, nada más que a la mayoría de ellas las vemos con los anteojos de lo cotidiano y a las que calificamos como buenas, las seleccionamos a cuentagotas, no creo que haya un censo o un estudio especializado sobre cuántas idea se le ocurren a un ser humano promedio, pero tengamos por seguro que son muchas, sin importar que seamos brillantes o no, claro que la mencionada brillantez es relativa y subjetiva. Universo e imaginación son bastos, permanecen por toda nuestra existencia y ambos tienen la misma característica como una señal divina, desaparecerán al mismo tiempo que nosotros. Salud.
Beto

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