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| El chiste es pensar en que todo es parte de lo mismo. Foto: BAER |
1. Un yo disperso. Para los superdotados debe ser un juego de niños, para los distraídos nos significa una alternativa para sentirnos productivos; ser multitareas no parece importar mucho en el cerebro femenino, porque las mujeres son así por naturaleza, pero desde la perspectiva masculina, hay que enfrentar al concepto que tenemos de concentración puesto que parece que no podemos realizar más de una actividad a la vez y debo reiterar, es sólo cuestión de concepto. Por mucho tiempo hemos entendido que concentrarnos es poner atención total en una sola cosa, lo cual aparte de aburrido y somnoliento, es altamente ineficaz; si pudiéramos hacer una comparación entre las actividades que nos mantienen alertas y las que no, quizá coincidiríamos en que algunas son poli acciones y las otras mono acciones.
2. Muchas acciones a la vez. En realidad, para los hombres debe ser un manejo conceptual porque cargamos con el estigma de que sólo somos capaces de realizar una tarea a la vez, lo que no vemos es que cada una de ellas, al igual que las que realizan las mujeres, requieren de múltiples acciones, todo es cuestión de saber cómo agruparlas. Por ejemplo, cocinar no sólo es calentar alimentos hasta dejarlos comestibles, sino que implica saber de cantidades, tiempos características de cada ingrediente, tipos y tamaños de cacerolas y sartenes incluyendo la lavada de todos los trastes y todo ello puede subdividirse en otras pequeñas acciones que, al mecanizarse, se integran de tal manera en nuestros pensamientos que se vuelven una sola tarea, el chiste es convencernos de que así es.
3. Sin ser cuestión de sexo. Las competencias intersexuales nada tienen que ver con la imposición, pero sí con la complementariedad de cada tipo de fortaleza que pueden aparecer indistintamente en hombres y en mujeres; si en algo nos diferenciamos todos, es en cómo administramos esas fortalezas y las aplicamos en la vida cotidiana; para quedar claros, tanto hombres como mujeres podemos presumir de fortalezas físicas al igual que emocionales, sin embargo en promedio, los hombres estaríamos más inclinados a mostrar las primeras y las mujeres las segundas, pero así como hay mujeres fisicoculturistas, hay hombres sensibles; lo más probable es que cada inclinación se deba al ambiente en que cada individuo haya crecido y los gustos personales que haya cultivado según sus tipos de relaciones.
4. Por aquello de los ritmos. Debemos ser conscientes de que es más fácil atender a las tareas que son complementarias entre sí que a aquellas que no lo son, es tan fácil también pensarlo, sin embargo, esa condición no parece reproducirse en la realidad ya que todavía es posible encontrar profesionistas que deben completar su gasto trabajando en otra cosa adicional que nada tiene que ver co su práctica, por ejemplo, un uber. Aclaro, no me parece indigno, es sólo que no parece justo que los cuatro, cinco u ocho años de estudios universitarios no sean suficientes para vivir dignamente; los varones, al ser reactivos, agarran lo primero que tengan a la mano y después piensan en algo mejor, si es que se les presenta; la reacción femenina toma en cuenta otros aspectos además del dinero. Salud.
Beto

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