![]() |
| Lo importante de una biblioteca personal, es la utilidad de los títulos. Foto: BAER |
1. La valoración. En la consideración de acumular libros con un propósito caben posibilidades como el espacio (a veces lo último a definir), los géneros, los títulos y los autores, aunque la verdad, la mayoría las creamos como no queriendo y ya que tenemos un montón, entonces es cuando buscamos la manera de almacenarlos sin que se maltraten, que estén a la mano y, en última instancia, si los prestamos que tengamos un buen control de salidas y entradas. Podrían comprarse estantes o libreros o quizá mandarlos hacer a la medida del espacio a ocupar y del tamaño de los libros, en este punto, es prudente pensar en costos y en nuestro ritmo de compra porque cuando llega la organización, no se deja de adquirir obras, por el contrario, ya definido el espacio, las ganas de tener más aumentan.
2. Con buenos ojos. La creación de una biblioteca personal supone un gusto ya desarrollado aunque con un margen para poder ser flexibles; un gusto base nos permite pensar en afinidades y opciones, en géneros alternativos y en autores preferidos, pero sin tener un yugo irrompible, ya que por mucho que nos apasionemos con ellos, estamos conscientes de la posibilidad de encontrarnos con intereses nuevos; si existe el poliamor, éste debe ser con muchos libros. A riesgo de parecer condescendiente, diría que no existe algo como una mala lectura, simplemente hay unas que me gustan y otras que no, ni siquiera un nivel académico elevado es indicativo de que es obligatorio leer solamente artículos científicos o tener al Aleph como lectura de cabecera nocturna.
3. El número. Biblioteca no es un vocablo que deba definirse ni por la variedad de temas ni por la cantidad de libros que haya en ella, así puedan ser la colección de volúmenes económicos del Fondo de Cultura, todo compendio merece cierta apreciación. Claro que hay compilaciones impresionantes que ocupan las cuatro paredes del techo al suelo, pero hay cajas de madera que contienen unos cuantos que, por la profundidad de lo que tratan, teóricamente pesan lo mismo. Para un lector que además es acumulador compulsivo, entrar a una librería le implica cierta tranquilidad el adquirir algunas obras, pero de ninguna manera quedará satisfecho, llevándolo a sentir la frustración aminorada por el paliativo que significa la compra, podríamos pensar que se trata de una adicción «sana» pero, ¿en realidad una adicción lo es?
4. Temática o ecléctica. El concepto de eclecticismo nos ofrece una ventaja de cierta ambigüedad adaptativa a cualquier forma de definición, con lo cual no quiero decir que no sirva de nada, por el contrario, nos da la oportunidad de tener variedad y si ésta lleva un orden, el espacio al que se destinarán los libros se volverá un punto de atracción de cualquier casa. El tener una biblioteca mono temática pareciera poco práctico, aunque existe la posibilidad de que alguien la haya tenido, lo digo así porque resulta complicado tener un panorama amplio de conocimiento general pues, aunque tuviéramos toda la información de una materia o ciencia, siempre estaríamos carentes de datos pues ya no es posible pensar en ninguna práctica sin el apoyo de otras; las glorias de la multidisciplinariedad. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario