martes, 26 de agosto de 2025

Los cambios de formato

«No me parecieron conocidos, Sancho».
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Escoger la historia. Una historia llamativa va a tener una carga afectiva que cada lector adaptará a sus circunstancias personales; para el caso de éste que escribe, las narraciones que más aprecié en su momento, vinieron del formato impreso más humilde que pudiera haber que era el cómic o historieta para los mexicanos, tbo’s para los españoles y con otras denominaciones para el resto de la América Hispana. Dije humilde no por su elaboración que es bastante compleja, sino por sus contenidos que, según la imagen popular, eran para las mentalidades infantiles, ya que una lectura adulta no debía incluir dibujitos; algo debía objetar don Eduardo del Río con todas las obras que produjo durante más de cincuenta años y cuyos temas variados, solían ser bastante densos y profundos.

2. Escoger el formato. Si partimos de la base de que los libros son el origen de todas las historias (porque los guiones de radio, cine y televisión lo son) tendremos a los medios electrónicos de difusión como los alternativos para presentar un trabajo, sin olvidar al teatro; cada uno de ellos tiene un lenguaje específico al que hay que atender para aprovechar las bondades de cada uno sin perder la esencia de la historia que va a transmitirse. La lógica indica que debemos escoger el medio que mejor entendemos y manejamos, sin embargo, abordar cualquier otro sólo requiere de tener algo que decir de la mejor y más clara manera posible, la parte técnica es relativamente sencilla de aprender si tomamos en cuenta que casi todos se basan en el audio y lo visual, todo en imágenes.

3. Pertinencia de la técnica. Así como hay un lenguaje para cada medio, también existen técnicas para lograr las impresiones buscados con las imágenes y los sonidos; éstas deben conjugar el uso de onomatopeyas, encuadres, planos, diálogos y efectos que, junto con colores y tonos, mantengan la coherencia en el mensaje a transmitir; pensemos en dos producciones, una para radio y otra para televisión, podría tratarse de la misma historia, por ejemplo, «Corazón salvaje» de la mexicana Caridad Bravo Adams, novela publicada en 1957 y adaptada para cine y televisión, así como en fragmentos para radio. En los medios audiovisuales podemos ver, mediante movimientos de cámara y encuadres los paisajes, los desplazamientos y gesticulaciones de los personajes y los sonidos ambientales, en audio, todo debe ser producido con herramientas sonoras.

4. El tono. Se plasma con varias perspectivas y aunque una sea dominante, pueden presentarse todas en una misma obra, la cual pudiera ser solemne, crítica, irónica o humorística, usando como herramientas los sentimientos cotidianos como la ira, el deseo, la frustración, etc. Es algo así como el papel de envoltura con el que vamos a presentar el escrito de una adaptación, por lo que podemos ver puestas en escena o películas de obras clásicas u originales, por ejemplo, sátiras de la guerra de las galaxias, de don Quijote de la Mancha o de los miserables. Los resultados de tales adaptaciones (como de los originales también) dependerá de las actuaciones y la inteligencia al plasmar las emociones, para no caer en exageradas redundancias. Salud.

Beto

martes, 19 de agosto de 2025

Letras muy cercanas

Blandear la pluma es como
ahuyentar demonios. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Tocan el corazón. Aquellos a quienes les guste leer y tengan un gato van a comprenderlo muy bien; un libro y un felino nos ofrecen relaciones similares, nos ronronean historias, se acurrucan con nosotros, nos avisan cuando quieren ser atendidos y nos repelen cuando no, lo mejor de toda esa relación es que se forma una complicidad que en los libros se repite con cada volumen que cae en nuestras manos y el gato nunca es el mismo, algo de esquizofrenia quizá. El libro también nos muestra muchas caras, varios estados de ánimo y las diferentes formas de abordarlo, pero nos da la libertad de escoger la que más nos atraiga; la ventaja principal que tiene sobre el gato, es que no hay que alimentarlo salvo con nuestra imaginación. Ambos se alegran si hablamos bien de ellos y nos recompensan con creces en cada nuevo contacto.

2. Un regalo muy querido. La ventaja de regalar un libro, es que no hay que esforzarse demasiado en la envoltura, ya que su portada trae consigo los elementos necesarios como ilusión y sorpresa, como para emocionar a quien lo recibe; un libro se convierte así, en un vínculo entre el obsequiante y el obsequiado donde ambos se verán tratados y retratados según la visión que tengan el uno del otro. No sólo el festejado será romántico, aventurero, curioso, investigador, misterioso o racional como el libro que reciba, sino quien se lo obsequie tendrá las mismas características por haber escogido tal lectura entre muchas del mismo tipo. Dentro de la ficha bibliográfica debería haber el apartado «regalado por», ya que facilitaría la ubicación de esa persona y el pensar en una obra si se le quiere devolver el favor.

3. La añoranza. La semana pasada redescubrí un libro que me regalaron mis más recientes maestras de inglés cuyo título es «The No. 1 ladies’ detective agency» del zimbabwense, educado en Escocia, Alexander McCall Smith, un libro que me he resistido a terminar por mi marcada tendencia a acumular cosas y a no soltarlas fácilmente; es cierto, también está el hecho de que debo leerlo con un diccionario a la mano, pero eso es otra cosa. He tenido que reiniciarlo una o dos veces, lo cual reafirma mi idea de que las aventuras de Mma Ramotswe son bastante divertidas y su agilidad mental pareciera no ir acorde a su rechoncha figura, según la describe el autor. Lo cierto es que fue un detallazo de su parte el cederme un libro que, con todo y las marcas del uso, se volvió algo entrañable para mí.

4. Conocer al escritor. Mi lista es corta, pero sustanciosa en la que aparecen Luis Fernando Brehm, Héctor Gómez Vargas, Sergio Padilla Jiménez, Francisco Hinojosa, Paco Ignacio Taibo II, Alejandro Aura y Luis Felipe Pérez Sánchez con quienes conviví, escuché atento o crucé al menos unas palabras. Conocer a alguien que invierte su tiempo en crear mensajes por escrito me ha permitido ver a la literatura con una mirada especial, no por la fama que dichos personajes tengan, sino porque su dimensión de seres humanos no se pierde para convertirse en ídolos, por el contrario, se magnifica por desarrollar precisamente esa humanidad en lo que alguna vez fueron hojas en blanco y con su magia, transformaron palabras en nuevas imaginaciones, como los «espadachines» de tinta que son. Salud.

Beto

martes, 12 de agosto de 2025

Crear una biblioteca

Lo importante de una biblioteca personal,
es la utilidad de los títulos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La valoración. En la consideración de acumular libros con un propósito caben posibilidades como el espacio (a veces lo último a definir), los géneros, los títulos y los autores, aunque la verdad, la mayoría las creamos como no queriendo y ya que tenemos un montón, entonces es cuando buscamos la manera de almacenarlos sin que se maltraten, que estén a la mano y, en última instancia, si los prestamos que tengamos un buen control de salidas y entradas. Podrían comprarse estantes o libreros o quizá mandarlos hacer a la medida del espacio a ocupar y del tamaño de los libros, en este punto, es prudente pensar en costos y en nuestro ritmo de compra porque cuando llega la organización, no se deja de adquirir obras, por el contrario, ya definido el espacio, las ganas de tener más aumentan.

2. Con buenos ojos. La creación de una biblioteca personal supone un gusto ya desarrollado aunque con un margen para poder ser flexibles; un gusto base nos permite pensar en afinidades y opciones, en géneros alternativos y en autores preferidos, pero sin tener un yugo irrompible, ya que por mucho que nos apasionemos con ellos, estamos conscientes de la posibilidad de encontrarnos con intereses nuevos; si existe el poliamor, éste debe ser con muchos libros. A riesgo de parecer condescendiente, diría que no existe algo como una mala lectura, simplemente hay unas que me gustan y otras que no, ni siquiera un nivel académico elevado es indicativo de que es obligatorio leer solamente artículos científicos o tener al Aleph como lectura de cabecera nocturna.

3. El número. Biblioteca no es un vocablo que deba definirse ni por la variedad de temas ni por la cantidad de libros que haya en ella, así puedan ser la colección de volúmenes económicos del Fondo de Cultura, todo compendio merece cierta apreciación. Claro que hay compilaciones impresionantes que ocupan las cuatro paredes del techo al suelo, pero hay cajas de madera que contienen unos cuantos que, por la profundidad de lo que tratan, teóricamente pesan lo mismo. Para un lector que además es acumulador compulsivo, entrar a una librería le implica cierta tranquilidad el adquirir algunas obras, pero de ninguna manera quedará satisfecho, llevándolo a sentir la frustración aminorada por el paliativo que significa la compra, podríamos pensar que se trata de una adicción «sana» pero, ¿en realidad una adicción lo es?

4. Temática o ecléctica. El concepto de eclecticismo nos ofrece una ventaja de cierta ambigüedad adaptativa a cualquier forma de definición, con lo cual no quiero decir que no sirva de nada, por el contrario, nos da la oportunidad de tener variedad y si ésta lleva un orden, el espacio al que se destinarán los libros se volverá un punto de atracción de cualquier casa. El tener una biblioteca mono temática pareciera poco práctico, aunque existe la posibilidad de que alguien la haya tenido, lo digo así porque resulta complicado tener un panorama amplio de conocimiento general pues, aunque tuviéramos toda la información de una materia o ciencia, siempre estaríamos carentes de datos pues ya no es posible pensar en ninguna práctica sin el apoyo de otras; las glorias de la multidisciplinariedad. Salud.

Beto

martes, 5 de agosto de 2025

Multidisciplinariedad

El chiste es pensar en que todo
es parte de lo mismo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Un yo disperso. Para los superdotados debe ser un juego de niños, para los distraídos nos significa una alternativa para sentirnos productivos; ser multitareas no parece importar mucho en el cerebro femenino, porque las mujeres son así por naturaleza, pero desde la perspectiva masculina, hay que enfrentar al concepto que tenemos de concentración puesto que parece que no podemos realizar más de una actividad a la vez y debo reiterar, es sólo cuestión de concepto. Por mucho tiempo hemos entendido que concentrarnos es poner atención total en una sola cosa, lo cual aparte de aburrido y somnoliento, es altamente ineficaz; si pudiéramos hacer una comparación entre las actividades que nos mantienen alertas y las que no, quizá coincidiríamos en que algunas son poli acciones y las otras mono acciones.

2. Muchas acciones a la vez. En realidad, para los hombres debe ser un manejo conceptual porque cargamos con el estigma de que sólo somos capaces de realizar una tarea a la vez, lo que no vemos es que cada una de ellas, al igual que las que realizan las mujeres, requieren de múltiples acciones, todo es cuestión de saber cómo agruparlas. Por ejemplo, cocinar no sólo es calentar alimentos hasta dejarlos comestibles, sino que implica saber de cantidades, tiempos características de cada ingrediente, tipos y tamaños de cacerolas y sartenes incluyendo la lavada de todos los trastes y todo ello puede subdividirse en otras pequeñas acciones que, al mecanizarse, se integran de tal manera en nuestros pensamientos que se vuelven una sola tarea, el chiste es convencernos de que así es.

3. Sin ser cuestión de sexo. Las competencias intersexuales nada tienen que ver con la imposición, pero sí con la complementariedad de cada tipo de fortaleza que pueden aparecer indistintamente en hombres y en mujeres; si en algo nos diferenciamos todos, es en cómo administramos esas fortalezas y las aplicamos en la vida cotidiana; para quedar claros, tanto hombres como mujeres podemos presumir de fortalezas físicas al igual que emocionales, sin embargo en promedio, los hombres estaríamos más inclinados a mostrar las primeras y las mujeres las segundas, pero así como hay mujeres fisicoculturistas, hay hombres sensibles; lo más probable es que cada inclinación se deba al ambiente en que cada individuo haya crecido y los gustos personales que haya cultivado según sus tipos de relaciones.

4. Por aquello de los ritmos. Debemos ser conscientes de que es más fácil atender a las tareas que son complementarias entre sí que a aquellas que no lo son, es tan fácil también pensarlo, sin embargo, esa condición no parece reproducirse en la realidad ya que todavía es posible encontrar profesionistas que deben completar su gasto trabajando en otra cosa adicional que nada tiene que ver co su práctica, por ejemplo, un uber. Aclaro, no me parece indigno, es sólo que no parece justo que los cuatro, cinco u ocho años de estudios universitarios no sean suficientes para vivir dignamente; los varones, al ser reactivos, agarran lo primero que tengan a la mano y después piensan en algo mejor, si es que se les presenta; la reacción femenina toma en cuenta otros aspectos además del dinero. Salud.

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...