martes, 10 de junio de 2025

El lugar adecuado

La gran creadora de súper héroes. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Nuestra propia creación. Decían mis viejos maestros que donde hubiera un profesor y un niño, allí habría una escuela; lo mismo podría decirse de un lector y un libro, con la diferencia de que esa relación crea santuarios por los cuales el conocimiento tiene retos para evidenciar las posibilidades de crear sabiduría; si hemos pensado que los lugares idóneos para leer tienen que ver con una playa remota, una cabaña extraviada en lo más profundo de un bosque o a las orillas de un lago, será porque esas referencias las hemos tomado de algunas vacaciones, las pláticas entre amigos u otras lecturas, sin embargo, la imaginación puede crearnos esos espacios idílicos casi en cualquier lugar, a pesar del ruido circundante, el tránsito vehicular y peatonal o la curiosidad por ver a quiénes tenemos en nuestro entorno.

2. La nariz pegada al vidrio. La elección de un espacio cualquiera tiene el atractivo de un aparador de chocolates, quizá sea así con todos, pero cuando se trata del lugar donde dedicaremos tiempo para la lectura, el sabor, los olores, las texturas, son importantes pues puede parecer exagerado, pero todo influye en la lectura; si nos vamos al extremo, imaginen tratar de leer en un lugar en donde sólo haya una piedra para sentarse, se escuchen tracto camiones en el entorno cercano y huela a caño. Un lugar para leer se volverá todo lo contrario a la descripción anterior, por el detalle de sentirnos a gusto en él y no es el espacio el que lo determina, sino la voluntad de estar allí en repetidas ocasiones, de convertirlo en la nave exploradora que nos lleve a los parajes más recónditos del mundo y el universo.

3. Dentro de la pecera. Una vez iniciada la lectura, no queda de otra que hacernos parte de la historia que el autor está compartiéndonos y es ahí donde comenzamos a ver al mundo como si estuviéramos dentro de un aparato que nos aísla del ruido pero que nos permite ver el entorno sin ser observados, para ello, utilizamos a la comparación de las referencias como instrumento de acercamiento permitiéndonos a la vez, notar detalles que de otra manera, nos hubiera costado más trabajo o no los hubiéramos visto. Puede ser una fantasía recurrente para niños o investigadores, el ser invisible y poder caminar por la calle sin ser notados, un libro permite eso de manera virtual, teniendo los controles en la memoria, llenos de luces y palancas para una mejor manipulación y gobierno de los movimientos.

4. La creación. No sé cómo haya sido en el génesis o en cualquiera de los libros sagrados en los que se basaron para hacerlo, pero pensemos en crear un espacio más simple que el paraíso terrenal; curioso es que haya en cada uno en los que las historias tienen su nudo, indicios de aquel en el que Adán y Eva fueron acusados de desobediencia. ¿Qué hay que ponerle a un lugar para que encaje en nuestros relatos? La respuesta simple está dada en sus generalidades y el detalle principal se encuentra en el árbol del bien y del mal, es decir, deba haber algo que despierte curiosidad, ambición, codicia, envidia o cualquier sentimiento que oponga a las partes para que sus acciones se dirijan a poseerlo, administrarlo o destruirlo para un fin mayor, generalmente cargado hacia los intereses del protagonista, no sin antes ser robado por el antagonista. Salud.

Beto

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