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| No es necesario imaginar a todo el orbe, donde vivimos no nos conocernos. Foto: BAER |
Por otro lado, existe también el recurso de correr dos historias al mismo tiempo, complementarias pero totalmente distintas; esto sirve para dar dinamismo a los relatos, sin embargo, es una manera de mantener el interés y la concentración del escritor, lo que garantiza una mayor dedicación y esmero a la creación literaria. Un beneficio extra es que dicho recurso ayuda a ejercitar la memoria a corto plazo ya que nos obliga a poner atención en distintos personajes en situaciones diferentes y hasta en tiempo que nada parecen tener en común. Leer una obra que nos cuenta dos o más historias que pueden entrelazarse, nos crea un ambiente en el que parece capacitarnos para entender, desde un mismo punto de vista, todas aquellas situaciones posiblemente cercanas.
Esta cercanía no sólo es geográfica, posiblemente la menos importante puesto que con la velocidad de pensamiento es más fácil establecer lazos más fuertes; la afinidad es más un trabajo de autosugestión porque somos nosotros mismos quienes justificamos lo que sentimos y esperamos que los demás sientan, si eso hacemos con personas reales, con mayor razón con personajes ficticios. Podríamos pensar al principio que la identificación con ellos, de manera natural debe ser con «los buenos», pero no siempre es así, por ejemplo lo que sucede con el monstruo de Frankenstein o con el jorobado de Notre Dame, con los cuales somos capaces de identificar otro tipo de belleza, paralela a la que estamos acostumbrados por estar basada en la fealdad, lo que podría ayudarnos a ser más abiertos.
Si pensamos en la cantidad de personas que somos en el lugar donde estemos cada uno, la comparación entre las que hemos tratado, las que conocemos y las que potencialmente conoceremos contra las que nunca tendremos contacto alguno, la diferencia es perturbadora y aunque popularmente o de manera intuitiva sabemos que tenemos semejanzas cono otros, en realidad preferimos pensar en las diferencias esperando que eso nos haga únicos. Aun así fuera, los paralelismos nos delatarían ya que estamos insertos en una misma cultura, a decir de algunos, desde el río Bravo hasta Tierra de Fuego; todos solemos contar cosas familiares hasta hacer un chiste, hablar de antiguos amores hasta crear una novela o sobre los amigos hasta revelar sociedades secretas y todo con el maravilloso medio que es el español. Salud.
Beto

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