martes, 21 de enero de 2025

Historias paralelas

No es necesario imaginar a todo el orbe,
donde vivimos no nos conocernos. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Es normal pensar que ya todo está escrito, lógico si pensamos en los miles de relatos que se han contado en todas las épocas de la humanidad, lo que creo es que desde el inicio, por los corto de las referencias y los lenguajes en desarrollo, hemos contado las mismas historias, con la diferencia del estilo de cada narrador; no recuerdo si fue Fuentes, Cortázar o García Márquez quien dijo justo eso, que en Hispanoamérica se escribe una misma novela pero a cada país le toca un capítulo; pero no serán éstos totalmente distintos, ni siquiera cronológicos dado que todos tenemos una visión particular de nuestra realidad como continente, misma que nos sirve de referencia para entender en qué momento nuestras narrativas serán fantasía, romanticismo o la más cruenta crudeza para describir un mismo evento.

Por otro lado, existe también el recurso de correr dos historias al mismo tiempo, complementarias pero totalmente distintas; esto sirve para dar dinamismo a los relatos, sin embargo, es una manera de mantener el interés y la concentración del escritor, lo que garantiza una mayor dedicación y esmero a la creación literaria. Un beneficio extra es que dicho recurso ayuda a ejercitar la memoria a corto plazo ya que nos obliga a poner atención en distintos personajes en situaciones diferentes y hasta en tiempo que nada parecen tener en común. Leer una obra que nos cuenta dos o más historias que pueden entrelazarse, nos crea un ambiente en el que parece capacitarnos para entender, desde un mismo punto de vista, todas aquellas situaciones posiblemente cercanas.

Esta cercanía no sólo es geográfica, posiblemente la menos importante puesto que con la velocidad de pensamiento es más fácil establecer lazos más fuertes; la afinidad es más un trabajo de autosugestión porque somos nosotros mismos quienes justificamos lo que sentimos y esperamos que los demás sientan, si eso hacemos con personas reales, con mayor razón con personajes ficticios. Podríamos pensar al principio que la identificación con ellos, de manera natural debe ser con «los buenos», pero no siempre es así, por ejemplo lo que sucede con el monstruo de Frankenstein o con el jorobado de Notre Dame, con los cuales somos capaces de identificar otro tipo de belleza, paralela a la que estamos acostumbrados por estar basada en la fealdad, lo que podría ayudarnos a ser más abiertos.

Si pensamos en la cantidad de personas que somos en el lugar donde estemos cada uno, la comparación entre las que hemos tratado, las que conocemos y las que potencialmente conoceremos contra las que nunca tendremos contacto alguno, la diferencia es perturbadora y aunque popularmente o de manera intuitiva sabemos que tenemos semejanzas cono otros, en realidad preferimos pensar en las diferencias esperando que eso nos haga únicos. Aun así fuera, los paralelismos nos delatarían ya que estamos insertos en una misma cultura, a decir de algunos, desde el río Bravo hasta Tierra de Fuego; todos solemos contar cosas familiares hasta hacer un chiste, hablar de antiguos amores hasta crear una novela o sobre los amigos hasta revelar sociedades secretas y todo con el maravilloso medio que es el español. Salud.

Beto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...