martes, 25 de junio de 2024

Neal Baer

El proceso de pasar a la ficción a un ser real,
suele ser muy divertido. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es una de esas presencias fantasmagóricas que te asaltan a media noche, no tienen un motivo específico para aparecerse, sólo recorren tus neuronas para descubrir qué espacios entre ellas no están ocupados; se regodeará acomodando sus pertenencias en lo que será «su departamento» o en «su casa» si lo acompaña su familia. Neal Baer, norteamericano, dedicado a las tareas creativas desde que se graduó de la universidad, enamorado de todo lo que implicaba la producción televisiva, intentó incursionar primero en un programa local con un éxito moderado en su ciudad natal, Augusta, en el estado de Georgia sin lograr mantenerse por mucho tiempo, así que migró hacia Columbia en Carolina del sur donde se acomodó como asistente para las narraciones de los Gamecocks de la USC.

En este punto me separo de la persona real; Neal, por coincidencia, tiene un apellido que coincide con las letras que configuran mi CURP y mi registro del SAT, así que por una afinidad graciosa, tomé su nombre para fabricarme un personaje en la novela que escribo sobre un detective que debe luchar contra ciertos estereotipos para poder realizar su trabajo, por lo cual un extranjero le será de utilidad por tener un punto de vista diferente al que se tiene en el país respecto del trabajo femenil, principalmente en los empleos de riesgo, lo que lo convierte en un gran impulsor del trabajo de la detective, más que nada por su experiencia (esta parte sí real) como productor ejecutivo de programas policiacos como «La ley y el orden».

¿Bajo qué circunstancias llega Mr. Baer a nuestro país? En una realidad alterna, era el verano de 1988 y en el territorio prevalecía un periodo convulso puesto que la elección del secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, como presidente de la República, fue tachada de fraudulenta, pero nada había que le impidiera tomar posesión del cargo; ¿era de verdad tan importante para los mexicanos que el voto no se hubiera respetado? Las movilizaciones que se dieron, lejos estaban de convocar masivamente por el simple concepto, puesto que de fraudes el país ya estaba hasta el fastidio. Duraron poco pero la indignación quedó flotando en el aire, sin embargo, algo había detrás que no encajaba y molestaba a la población, justo lo que venía a vigilar el señor Neal Baer.

Si los dos párrafos anteriores les parecen más interesantes que el primero, es comprensible dada nuestra natural tendencia a las dramatizaciones, por ello la razón de intentar por un lado, una novela con fragmentos históricos cuya base sería un ensayo sobre la creación de la vías de transporte de sustancias prohibidas en México. El destino es lógico si pensamos que, los Estados Unidos deben mantener al ejército más grande del mundo, ya que al lo largo de su historia, han abierto muchos frentes; a nosotros deben dominarnos con la economía ya que haciéndonos dependientes, no tienen que gastar recursos declarando otra guerra que destruiría su dispensario de drogas para el ejército ya mencionado. Para ello ha echado mano de múltiples armas incluida la profunda religiosidad de un pueblo que harto, es peligroso. Salud.

Beto

martes, 18 de junio de 2024

Creando escenarios

Cada lectura también es una recreación.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- En el mundo de las letras, los espacios están inspirados tanto en aquellos lugares que conocemos, como en aquellos en los que nos gustaría estar; la imaginación es un gran tesoro que, al contrario de las joyas, debe invertirse en su totalidad para que se mantenga fresca y estable, es uno de esos casos raros en que algo se reproduce mientras se usa sin importar la cantidad. Un lugar real o ficticio requiere de mucha atención para su descripción y un poco más para «movernos» entre sus estancias o pasillos, las dimensiones, los colores, la distribución se amalgaman para dar coherencia a los movimientos de los personajes tanto si son animales, plantas u objetos, lo que nos hace creer que de verdad un elefante vive en el interior del tronco de un gran árbol e invita a comer a una hormiga.

La herramienta más socorrida para lograr lo anterior es el uso de la verosimilitud, es decir, tomar partes de la realidad para crear una alterna, Esopo, el gran maestro de las fábulas, manejó con inmensa soltura las condiciones en las que los animales se conducían para dotarlos de características humanas, no porque ellos no las tengan, sino porque somos los únicos que las nombramos. Desde la carrera de la liebre y la tortuga hasta El laberinto del fauno o La forma del agua, los seres mundanos y los seres fantásticos se oponen o se unen para solucionar algún problema que los involucra, ya sea por convencimiento o por la fuerza poniendo para tal motivo, lo mejor de sí mismos. Los primeros elementos para crear un escenario están dados de esta manera y el lugar puede ser cualquiera.

Los espacios creados pueden desafiar la gravedad, soportar grandes presiones, hacer que las plantas crezcan en segundos o que se trasladen de un sitio a otro, ser tan oscuros que no veríamos en absoluto o con las características que nuestra imaginación sea capaz de crear; si bien es cierto que no a todos les gusta la fantasía, hay un paso intermedio entre ésta y el realismo que es el pensamiento mágico con el cual podemos jugar a crear mundos paralelos, habitables en exclusividad con todos aquellos que estén dispuestos a viajar con nosotros. Aunque esto suene algo poético, la verdad es que algunos viajes pueden ser terroríficos en escenarios que le helarían las venas al más pintado, pero eso no obsta para que quienes los leen, encuentren placer.

En la escritura está uno de los secretos de la creación, el otro está en la lectura; al realizar cada uno, podemos experimentar la sensación de que todo dependa de nuestra voluntad a la cual la convertimos en fabulosos cuadros que mostrarán los pormenores de un conflicto o a las pistas para escapar de una situación peligrosa o a la reconciliación de dos personas antes en problemas; los espacios serán tan dinámicos como la acción la requiera, cada personaje tratará de «hacer juego» con lo que le rodea, los cambios a eso deberán justificarse como el hecho de vestir ropajes del siglo XVI europeo en una casa de interés social de 1971, seguramente se trata de una fiesta temática de disfraces. Como siempre, todo debe sonar verosímil para cualquiera. Salud.

Beto

martes, 11 de junio de 2024

Comunicación inyectada

La teoría de la aguja hipodérmica no considera
la capacidad de decisión. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Me tomaré la libertad de disentir sobre algunos conceptos que usamos cotidianamente, sin la esperanza de que las cosas cambien, pero sí con la conciencia tranquila de haberme quitado este peso. Debe ser de esa manera ya que la ciencia a la que me dedico, aún no ajusta lo suficiente sus términos de uso del conocimiento y ésta sería mi minúscula participación para llegar a ello; las formas que usamos para expresar lo que pensamos o sentimos, siguen ciertas reglas que responden a rasgos culturales o circunstancias específicas de convivencia (laboral, escolar, familiar) y a los hábitos, tanto los acumulados como los eventuales, todo ello bajo la perspectiva de las etapas de desarrollo humano que pueden verse desde lo biológico y desde lo escolar.

Mucho de lo que aprendemos se logra con repetición, con el hecho de tener la conciencia (o resignación) de que algo debe pasar, dentro del aprendizaje debe haber una especie de complicidad además de la confianza en dos sentidos, la primera, de que somos capaces de aprender y la segunda, de que lo que se nos enseñará es útil y verdadero. Lo anterior sería una explicación llana de lo que la teoría comunicacional de la aguja hipodérmica de que los mensajes a los que estamos expuestos, se nos introyectan como en una vacuna, es decir, en todo momento sabemos que una inoculación intramuscular o subcutánea será en nuestro beneficio a pesar del dolor que pueda producirnos en primera instancia, toda información de esa manera se vuelve un agente de cambio y de mantenimiento.

Por supuesto, hay información que nos produce placer como el anuncio de que fuimos aceptados para ocupar un puesto en alguna empresa, que el resultado de un examen nos favorece o que nos sacamos la lotería, lo que hace difícil la descripción de la comunicación como una inyección pues no creo que la parte de la introducción de una aguja tenga que ver con el placer, aunque sería comprensible que se entendiera que, una vez introducida, nada hay que podamos hacer para evitar que el «líquido» entre en nuestro sistema. La no consideración de que somos capaces de decidir, hace que esta teoría se enfoque en el fenómeno de la comunicación cuando estamos en contacto con la información y aun así, en la realidad sí decidimos si la consumimos o no.

Por algún tiempo se pensó que la exposición a la información circundante como entes pasivos tenía una carga de peligro al grado del dominio mental, sin embargo, tuvimos que desechar esa consideración debido a que en efecto, somos capaces de decidir si esas exposiciones son pertinentes o en qué tiempo el gusto o la casualidad nos obligarán a cambiar nuestro consumo de mensajes; para ello, el mecanismo del olvido resulta muy útil porque llenar nuestro cerebro con información banal podría llegar a atrofiarlo, exageraciones más o menos, pero podríamos comparar a personas con las mismas circunstancias con acceso a diferentes tipos de mensajes si es que acaso mantienen conversaciones distintas en niveles, pero con un machote predeterminado que no tenga que ver con lo que vieron o escucharon. Salud.

Beto

martes, 4 de junio de 2024

Medios alternativos

La lectura es una «enfermedad» que se propaga
por contagio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La tecnología propone ritmos de vida que aceptamos sin mayores cuestionamientos que ¿para qué sirve? o ¿cómo funciona? Hemos alcanzado tal destreza en el uso de equipos de comunicación e información que ahora los medios impresos se han vuelto alternativos; enviar cartas o telegramas, imprimir volantes o tarjetas de presentación, publicar revistas o libros, pasaron de ser objetos principales a ser complementos de actividades dedicadas a la difusión de ideas como la publicidad, la propaganda o la ciencia. Por cada medio análogo hay una parte virtual en un combo llamado teléfono móvil. Ese equipo vino a facilitarnos un montón de tareas, tanto de transmisión como de recepción de datos, con todos los inconvenientes que podamos imputarle.

Pero repasemos unos cuantos de los medios impresos, desde los más sencillos hasta los más complicados; las tarjetas de presentación tienen el cometido de recordarnos de quién se trata el proveedor de algún servicio o producto sin mayor explicación, sólo con los datos suficientes para ubicarlos. Su pequeño tamaño estandarizado en nueve por cinco centímetros permite portarlas en bolsos, carteras y tarjeteros en cualquier lado o servir como objeto de intercambio. Un volante aumenta la cantidad de información ya que su tamaño permite al ahondar en el número y las cualidades de esos productos y servicios, generalmente se imprimen en media carta, es decir, veinticinco y medio por catorce centímetros, siendo lo mejor, que pueden usarse imágenes variadas para hacerlos más atractivos.

Si apelamos al sentido de la moda que impera en nuestros días, diría que volver a usar medios de comunicación como el correo o el telégrafo nos metería de lleno al mundo «vintage», de lo retrospectivo pues, una de esas contradicciones felices en las que lo importante es sentirnos a gusto; aunque gritemos a los cuatro vientos que somos un pueblo que mira al futuro, hemos estado anclados al pasado desde hace varias décadas por lo que podemos considerar a los ciclos de las modas como el pan de cada día. De cualquier manera, no hemos dejado de utilizar papel y bolígrafos para anotar lo que nos interesa ni hemos dejado de leer mensajes en papel, por mucho que las pantallas hayan copado casi en su totalidad, los aspectos cotidianos de nuestra existencia.

Nada va a superar a la sensación de hacer que un bolígrafo obedezca a nuestra mano para dejar lo que pensamos plasmado en alguna superficie adecuada para recibir tinta; las máquinas de escribir también levantan la mano y detrás de ellas vienen las Chandler, las offset y las rotativas, aún en funciones aunque ya no tan activas. Es probable que la papelería pase al rubro de artesanía (como los libros que hacemos nosotros, sus servidores), basados en las calidades de las tintas, los papeles y la encuadernación, habría nada más que cambiar un poco las características del mercado, lo cual está sucediendo ya que aún hay generaciones que saben apreciar un buen trabajo de impresión. Ahora mismo, un libro sigue siendo un buen regalo. Salud.

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...