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| El proceso de pasar a la ficción a un ser real, suele ser muy divertido. Foto: BAER |
En este punto me separo de la persona real; Neal, por coincidencia, tiene un apellido que coincide con las letras que configuran mi CURP y mi registro del SAT, así que por una afinidad graciosa, tomé su nombre para fabricarme un personaje en la novela que escribo sobre un detective que debe luchar contra ciertos estereotipos para poder realizar su trabajo, por lo cual un extranjero le será de utilidad por tener un punto de vista diferente al que se tiene en el país respecto del trabajo femenil, principalmente en los empleos de riesgo, lo que lo convierte en un gran impulsor del trabajo de la detective, más que nada por su experiencia (esta parte sí real) como productor ejecutivo de programas policiacos como «La ley y el orden».
¿Bajo qué circunstancias llega Mr. Baer a nuestro país? En una realidad alterna, era el verano de 1988 y en el territorio prevalecía un periodo convulso puesto que la elección del secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, como presidente de la República, fue tachada de fraudulenta, pero nada había que le impidiera tomar posesión del cargo; ¿era de verdad tan importante para los mexicanos que el voto no se hubiera respetado? Las movilizaciones que se dieron, lejos estaban de convocar masivamente por el simple concepto, puesto que de fraudes el país ya estaba hasta el fastidio. Duraron poco pero la indignación quedó flotando en el aire, sin embargo, algo había detrás que no encajaba y molestaba a la población, justo lo que venía a vigilar el señor Neal Baer.
Si los dos párrafos anteriores les parecen más interesantes que el primero, es comprensible dada nuestra natural tendencia a las dramatizaciones, por ello la razón de intentar por un lado, una novela con fragmentos históricos cuya base sería un ensayo sobre la creación de la vías de transporte de sustancias prohibidas en México. El destino es lógico si pensamos que, los Estados Unidos deben mantener al ejército más grande del mundo, ya que al lo largo de su historia, han abierto muchos frentes; a nosotros deben dominarnos con la economía ya que haciéndonos dependientes, no tienen que gastar recursos declarando otra guerra que destruiría su dispensario de drogas para el ejército ya mencionado. Para ello ha echado mano de múltiples armas incluida la profunda religiosidad de un pueblo que harto, es peligroso. Salud.
Beto



