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| ¿Cómo prepararnos para encajar?. Foto: BAER |
Lo que hay que saber de cada grupo de nuestro interés es si a eso que se dedica lo evidencia de alguna manera, es decir, si da a conocer sus actividades con lo cual comprobar si es lícito, de asistencia social, deportivo, etc., pero el simple interés no basta, habría que observar si sus métodos, filosofías y metas son alcanzables y podemos ajustarnos a ellas. Una vez establecidas, que lo que nos atrajo nos sirva para mantenerlos funcionando por un tiempo prudente para que el sentido de pertenencia sea factible de heredarse a otras generaciones con el conocimiento de causa suficiente para sentir orgullo de ello. La pertenencia implica siempre un escalafón, se aspire a escalarlo o no aun la respuesta sea negativa, va a afectar a todos los miembros del grupo en sus aspiraciones.
Así como la identificación grupal es importante, la individual nos proveerá de la seguridad suficiente como para presentar una buena argumentación de lo que se es para con el grupo, es decir, dar razón de lo productiva que es nuestra participación hacia el interior; funciona tanto para la filiación deportiva como para la presunción del gentilicio, teniendo ambas como base la dinámica tribal. Pertenecemos porque somos y viceversa, sería el grito de batalla de cada agrupación a la que perteneciéramos, fácilmente observable en la escuela cuando compiten los del cuarto “A” contra los del “B” en equipos deportivos, en las empresas y hasta en los departamentos que la componen, lo cual nos involucra al grado de invertir emociones y hasta nuestros sentimientos llegando a considerarnos parte de diversas familias.
La sobrevivencia no es la misma que en los primeros momentos de la humanidad, pero es igual de letal desde el establecimiento del sedentarismo y las clases sociales pues aunque la mayoría de las intrigas no resultan en la pérdida de la vida, sí se pierde presencia y se deteriora la imagen que se haya forjado; el respeto de las formas debería ser la única garantía de permanencia en cualquier asociación, sin embargo, nos hemos encargado de enturbiar todo tipo de relaciones, exentándolas de la honorabilidad que debería privar por el hecho de considerar a todo ser humano como igual. Sabemos que no ha sido así y que lo escrito desde la ilustración es casi letra muerta en la práctica, no queda más que confiar en los microuniversos, aportando eso de lo que hemos carecido históricamente, poco a poco. Salud.
Beto

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