martes, 25 de abril de 2023

El metalenguaje del creativo

Y eso que no es cuestión de magia. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Para algunos el escribir es una tarea muy complicada porque no es el proceso creativo en sí, sino es la factura de la estructura de ese proceso creativo lo que les preocupa; la inspiración es un componente de la creatividad algunas veces sobrevalorada gracias a la narrativa cinematográfica dadas sus limitantes temporales, también considerada algo mágico como si se tratara de un don otorgado por un ser superior (las musas por ejemplo) o algo que algunos privilegiados tienen instalado en algún lugar de su cuerpo que no es precisamente el cerebro. La inspiración no es un ente al que debamos esperar o perseguir hasta atraparla, sino el producto de la observación, el razonamiento y el trabajo diario sobre aquello que nos interesa.

El creativo encuentra su inspiración en lo cotidiano que quizá, le evoque un pasaje de su vida, una lectura entrañable o un evento importante que pueda compartir con personas significativas, el trabajo de integración girará en torno a la intención y las herramientas con las que cuente para describir el tema, el “cómo” en su máxime expresión, siendo ahí en donde está el meollo del asunto. Crear en términos humanos, es recrear a partir de algo establecido, volverlo otro y presentarlo como novedad, es decir, un giro que nos dé una perspectiva distinta en cuanto a sus formas, dimensiones, usos y estética por lo cual pueda adquirir un valor adicional o la prolongación de su vida útil, por lo tanto, mantenerse en el gusto general.

Quien ya tiene a la escritura como un medio de expresión activo (o terapéutico) se habrá dado cuenta de que se vuelve una necesidad que debe alimentarse a diario, que como en una comida algunos escritos serán el entremés, otros la ensalada, aquellos la sopa, los que más, el plato fuerte... ¿y el postre? Pudiera componerse de nuevas lecturas para tomar nuevos bríos. Cuatro o cinco tiempos que provocan a diario la revaloración de la vida misma a través del acompañamiento de nuestras letras con las de otros; la escritura es nada sin la lectura, así como un mole necesita de un buen arroz y un tequila. Las metáforas alcanzadas sazonarán cada línea para que otros ojos “paladeen” la combinación de ingredientes con un toque puro.

El creativo, en cualquiera de sus facetas, renombrará lo que tenga en su entorno inmediato, algo irremediable porque todo eso lo hará suyo ya que el principio básico de la propiedad (de las cosas) es poner un nombre; esa paternidad la ejercerá en todo momento y en cualquier lugar teniendo como base su particular ritual de trabajo, dará entonces nombre a lo ya nombrado, proveyendo a su creación de nueva identidad y a él mismo de un acercamiento a lo divino. La creatividad no tiene género salvo el otorgado por el lenguaje, ése que estando en buenas manos, transforma lo inerte en movimiento, lo trágico en comedia, lo horrible en hermoso; la transformación también transmuta en todo aquello que mueve las entrañas. Salud

Beto

martes, 18 de abril de 2023

Esgrimiendo la pluma

Hay que ser capaz de atender
a varios diálogos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Como seguramente mencioné en la entrega anterior, es tiempo de utilizar mi propio método (el que he venido usando por más de un año en los blogs) pero ahora para avanzar en las novelas cortas que tengo comenzadas, un trabajo que comienza a tomar tintes de urgencia dado que debo justificar ya la existencia de la editorial. Los títulos se han convertido en centinelas que presionan en mi cabeza cada vez que tomo una tarea distinta a los objetivos que con ellos me he trazado, lo malo es que eso sucede a diario, como si no fuera dueño de mi tiempo; ahora entiendo porqué Sergio me dijo alguna vez que el no ser empleado de una empresa tenía sus bemoles, ya que al no tener que servir a un patrón, te dejaba a merced de las órdenes de muchas otras.

Y éstos pueden ser adquiridos o impuestos por uno mismo, puesto que para cubrir las propias necesidades, se deben fabricar los satisfactores por propia mano o brindar un servicio para, con el dinero obtenido, comprarlos; vamos por los compromisos adquiridos ya que son, se supone, los que podemos manejar a nuestro tiempo y como tales, la redacción de textos nos compromete mínimo a mantener un ritmo de escritura que podamos sustentar de manera coherente a nuestras actividades cotidianas. Por supuesto, habrá que tomar en cuenta que las historias pueden complicarse en la medida en que avanzan y/o se agregan personajes, lo que nos exige poner mucha atención en la creación de esquemas o mapas mentales que nos indiquen los caminos a seguir.

Desde un árbol genealógico hasta un esquema de niveles de mando pueden funcionar, quizá un diagrama de flujo o un modelo relacional, el caso es que de un solo golpe de vista la información quede clara. Lo que podría servirme sería un esquema de columnas donde catalogar cada novela, es decir, tener a los personajes, sus orígenes, trayectorias y circunstancias que los llevaron hasta el momento en que se esté retratando en el manuscrito y posiblemente, hasta el punto donde deben llegar en la historia. En un diagrama de flujo, por cada relato, retrataría las relaciones que los personajes desarrollen entre sí, ya sea por cuestiones familiares, laborales o sociales, lo que me permitiría prever los posibles cambios.

La precaución máxima, al igual que en los blogs, sería en no caer en la fascinación de vuelo y entremezclar las obras, lo que haría que perdiera la trama de cada una y el tiempo, un recurso que no puedo darme el lujo de pensar que lo tengo a raudales. Tendré que imaginarme que estoy frente a la partitura de un director de orquesta para leer y escribir en paralelo, en otras palabras, llevar casi al mismo tiempo cada manuscrito en una especie de desdoblamiento como el de un televidente adicto, figura de la cual no estoy lejano que digamos. Siendo optimista, creo que sí podría lograrlo sin volverme loco en el intento, les prometo que ustedes mis fieles diez lectores, se enterarán primero de los resultados. Salud

Beto

martes, 11 de abril de 2023

Apuntes de la experiencia

Lo que me costó y va a costarme. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Concluyó mi primer proyecto de novela por entregas, a la antigüita en lo que respecta a los medios de comunicación escrita, no tanto en televisión donde aún se manejan por episodios continuos; he de decir que la experiencia fue buena en tanto que logré terminar la idea, ahora sigue saber si es material viable para su impresión, lo que implica la revisión total del manuscrito, el ahondar o quitar algunos pasajes y determinar su formato. El otro punto por el cual disfruté el hacerla, fue que me ubicó en una disciplina que no pesaba que podría realizar y ahí me tenían, semana tras semana asaltándolos con una nueva entrega, lo que me hace pensar en que no sería del todo descabellado imaginarme un ejercicio similar para todos los proyectos que tengo comenzados y almacenados.

Sólo tengo que ubicar la cantidad de palabras que escribiría a diario para cada uno de ellos, lo que significa que debo seguir mis recomendaciones en el taller de escritores dispersos que he venido publicando desde el 22 de febrero del presente, por cierto, mañana es la séptima entrega en El salón de Beto, como todos los Miércoles. Después del comercial, supongo que no debería tener problema alguno pues, pensándolo bien, la métrica no debería importar tanto, simplemente habría que dejar fluir la imaginación y que los personajes dijeran hasta dónde quieren llegar cada día, la duración tampoco importaría en el sentido de que en cuestión de tiempo, mis rutinas son muy variables y puedo acomodarme casi en cualquier lugar para darle vuelo a la pluma.

En la revisión, es posible que el volumen de escritura aumente pues el esqueleto publicado en ciento dieciocho semanas, requiere de un tratamiento más puntual del detalle en lo referente a los lugares, la apariencia de los personajes y los sentimientos que pudieran provocarse unos a otros para después, proyectarlos al lector. Sólo espero que esa tarea no me lleve otras tantas semanas, porque dos años, tres meses y medio fueron buenos como experimento, pero no como para mantener así el ritmo de producción. Otro detalle al que habría que atender sería la selección de las imágenes que se usarían en caso de tratarse de una novela con ilustraciones, lo que le traería un atractivo extra pues eso daría la pauta a buscar un toque ligero de novela negra al escrito, sólo para aplicar sabor.

Para tal cometido creo haber encontrado un buen candidato para ilustrador, aunque no sé a cuánto asciendan sus honorarios por cada gráfico; lo de menos sería intentarlo por mi cuenta, pero como que reviste más el hecho de contar con un experto en el uso de la tinta china. La emoción aumenta conforme me imagino  el producto ya terminado; el formato de bolsillo con ilustraciones al alto contraste; podría estar adelantándome, pues todavía no hacemos la evaluación final con los miembros del consejo editorial y un servidor, espero que no se pongan muy difíciles para así justificar la compra de la impresora que nos daría la autonomía que necesitamos para tomar decisiones con mayor holgura, bueno, eso digo yo. Salud

Beto

martes, 4 de abril de 2023

La familia Grande. Epílogo

“Por esa astucia le quedaba el mote de El Gato”.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- Pasaron algunas semanas antes de que pudiera darme cuenta de todo en lo que me metería; tras la aceptación de Estévan, toda la maquinaria de la Agencia de Seguridad Especial se volvió a integrar, pues todos entendimos las ventajas que traería la fusión de la infraestructura almacenada y la fortuna heredada por nuestro nuevo líder. Integramos una familia en la que la sangre ha desaparecido para dar paso a un compromiso mayor hecho con la voluntad de todos los que la formamos. Yo misma soy ejemplo de ello. Saúl y mi padre seguirán como asesores aunque con poca participación en el campo, Rosa, Ruth, Lina y José seguirán con la logística y las acciones en directo; Jacinto está pensando en jubilarse pero está tomando providencias para que su “servicio” siga.

Estévan aún no termina de digerir lo sucedido aquella extraña jornada en el Palacio de Comunicaciones; salvo algunos detalles, sus abogados no tuvieron mayores problemas para que tomara posesión de la fortuna de los Corcuera, algo que a varios de sus parientes les cayó como un fardo en la cabeza, les molestó tanto, que algunos advirtieron que apelarían la decisión de su abuelo. Nada de eso parece importunarlo, él está tranquilo con los consejos legales y entusiasmado planeando su boda con Lina. Supongo que desea formar una familia alterna; imagino que se ve recomponiendo las formas en las que creció y las ausencias de las que no tuvo conocimiento hasta el fin de la existencia de “sus” padres, de cuya memoria él sabrá cómo guardar.

Sólo un detalle ensombrece los planes en los que nos hemos enfocado y es la aparición de Jimena en el velorio de Efraín; a decir de Saúl, habría que tener cuidado con ella puesto que, al haber sido parte algún tiempo de la agencia, conoce los movimientos y podría representar un riesgo en futuras acciones. Casi olvido a Sergio; su actitud cambió y al parecer se aliará a nosotros, siempre y cuando lo que emprendamos no infrinja las leyes o, al menos no muchas. Lo más emotivo fue la “ceremonia” del paso de estafeta que Luis, mi padre y Saúl le hicieron a Estévan “coronándolo” con el sombrero que Efraín dejó junto a los documentos con los que se comprobaba su status de heredero, algunas de nosotras no pudimos evitar el soltar una lágrima y creo que los hombres tampoco.

“Nora, apúrate que llegamos tarde”. Ésa fue la voz de Luis, mi padre, quien se aferra a mantenerse activo, según él porque no quiere que la vejez lo atrape en una silla de ruedas. Yo creo que se siente el vigilante del negocio y no desea que Estévan vaya a perderlo en alguna maniobra errónea, aunque le hemos dicho que eso ya no le corresponde. En fin, lo cierto es que somos las mujeres las que debemos brindar todo nuestro esfuerzo para seguir dando el servicio que nos fue encomendado; seguramente Efraín lo hubiera querido así, dejándonos inclusive la dirigencia, de no haber descubierto las ventajas que nos traerían tanto el haber descubierto su paternidad como la fusión de las dos fortunas. Por esa astucia le quedaba bien el mote de El Gato. Fin.

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...