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| “Una sincera acogida para mejores tiempos”. Foto: BAER |
“Hijo mío, me atrevo a llamarte así no porque crea que merezca ser tu padre, sino porque en este corto lapso ha caído en la cuenta de que mi vida hubiera dado un giro radicalmente opuesto y quizá, con otro tipo de conciencia en la que te mostrara por más tiempo mi aprecio. Pero más vale tarde que nunca; lo único que puedo dejarte, es mi parte ne la organización, tú decidirás así como los demás son libres se hacerlo, si continúas con el trabajo que hasta ahora hemos realizado. Imagino que están pensando en que tendrán problemas como la justicia cuando las autoridades se enteren de lo sucedido aquí, así que les dejo la grabación en video y espero que me perdonen por dejarlos así. Era esto o hacerlos padecer con el cáncer terminal que me fue diagnosticado hace poco”.
El silencio se hizo más denso, la imagen volvió al momento en que el Gato discutía con Emilio Corcuera, el primero tomó la mano del segundo y puso el detonador en ella para después accionarlo, la pantalla se volvió gris por la estática siguiente; un grito se apagó en la garganta de Ruth y los demás sólo atinaron a abrir más los ojos. Pasaron unos minutos sin que nadie se atreviera a pronunciar palabra alguna, Sergio dio media vuelta y se retiró en silencio, tendría tiempo de lamentar su pérdida, al igual que los demás. Lina se acercó a Estévan por la espalda y lo abrazó por la cintura, Luis y Nora recargaron sus cabezas el uno en el otro, José y Rosa se tomaron de las manos, Saúl se recargó sobre sus codos y Ruth se sentó junto a él.
“No puede ser que no supiera lo que sucedía”. “Calma, seguramente nadie conocía su estado; ahora debemos prepararnos para enfrentar lo que viene”, dijo Ruth tratando de consolar a Saúl. “En eso tienes toda la razón, debemos llegar a un acuerdo para cumplir con su último deseo. No creo que nos quisiera lamentando su partida por mucho tiempo”, asentó Luis tratando de contener el llanto. “Tienen razón, sólo falta saber si Estévan está dispuesto a tomar las riendas del negocio”. “En muy poco tiempo me he enterado de cosas que en otras circunstancias me hubieran devastado, pero creo que la única manera de honrar al Gato y al trabajo de todos ustedes, es seguir con todo esto, si están de acuerdo”. No hubo júbilo, pero sí la sincera acogida para lo que prometía mejores tiempos. Continuará.
Beto



