| “Las palabras con las que Sergio agradeció llevaban un mensaje oculto”. Foto: BAER |
Los Profesionales en seguridad Especial fue el nombre que el Gato dio al grupo que formó en la década de los setenta cuando la policía entregó en casa de sus padres el reporte por la muerte de Teresa, en circunstancias por demás extrañas. Llevaba más de una semana sin dar rastros de vida; por tres días no les pareció raro pues solía ausentarse sin avisar, con el argumento de que eso le permitiría trabajar sin poner en riesgo ni al periódico ni a sus seres queridos. Había cubierto para entonces el encuentro mundial de mujeres del ‘75, la muerte de Lucio Cabañas en el ‘74 y antes la de Genaro Vázquez en el ‘72. Los resultados de sus investigaciones no vieron la luz debido a diferentes advertencias recibidas en la redacción enviadas directamente desde la secretaría de Gobernación.
La escena encontrada al borde de la carretera era digna de una novela de Dante; con claros signos de tortura, Teresa daba la impresión de haber luchado por su vida hasta el último instante. La policía de Oaxaca sólo emitió un parco informe donde ni siquiera se aclaraba que se trataba de una periodista, cosa contraria a los casos de Patricio Pérez Pintado asesinado un año antes y Álvaro Alemán ese mismo 1979. El silencio característico del Gato se acentuó con la noticia; sólo Luis, Saúl y Jacinto comprendieron la mirada que recorrió a cada uno de los presentes en el entierro de la reportera, había comenzado el reclutamiento. Ninguna venganza tendría efecto sin un plan bien definido y las bases para ello las tomaría del entrenamiento policiaco que compartía entonces con Sergio.
Sólo él sabía lo que tenía en mente pero a todos les pareció extraño que abandonara la carrera de detective justo cuando estaba a punto de graduarse, sin embargo, asistió a la ceremonia donde su hermano adoptivo fue condecorado por haber alcanzado las máximas calificaciones que un aspirante hubiera conseguido hasta esa fecha. Las palabras con las que Sergio agradeció tal reconocimiento llevaban un mensaje oculto que no pasó inadvertido para Efraín, prácticamente se trataba de una declaración de guerra de alguien decidido a imponer la ley a ultranza hacia otro que había adoptado la venganza como modo de vida y que semejaba mucho en el carácter y la decisión con las que se disponían llevar a cabo cualquier proyecto que se les metiera en la cabeza. Continuará. Salud.
Beto