![]() |
| “Sólo falta saber por qué contratarte precisamente a ti”. Foto: BAER |
“No deberías preocuparte por ellos, están a salvo. Mejor deberías confesar lo que hiciste con lo del desfalco del mes pasado”, dijo el Gato retomando el interrogatorio. “Lo que entiendo es que si fueran de alguna corporación policiaca, ya me hubieran preguntado por números en específico y si se tratara de secuestradores, la tortura ya habría pasado a un plano físico. No, ustedes son otra cosa, algún tipo de mercenarios que usan la teatralidad para sacar información; sólo me falta saber el motivo”. Ambos hombres se miraron fijamente, el Gato hacia los ojos interrogantes del muchacho y éste a la silueta que recortaba la luz detrás de su captor. El breve instante de silencio hizo que se recrudeciera la duda en la cabeza de Efraín.
“Hay algo que no termino de comprender; desde hace un rato sabes que fue tu padre quien te tendió esta trampa y no pareces muy sorprendido por ello. Cuando él nos contrató, aseguró que tú habías tenido que ver con todas las cantidades sustraídas de la empresa, pero que sólo deseaba darte un escarmiento para evitar futuros robos y no enviarte a prisión”. La cara de Estévan se transformó en un gesto de incredulidad e ironía y las palabras que salieron de su boca, si no hubiera estado en esa precisa posición, pudieron haber sido interpretadas como paternales. “De verdad que pecas de ingenuo, en estos momentos ya debe haber levantado una denuncia en mi contra por los supuestos robos y otra en contra tuya por considerarte mi cómplice.
“Sólo piénsalo por un momento; debe haberte dado manga ancha para revisar mis archivos o al menos, los que te presentó como tales. Quizá tampoco hubo restricciones para que te movieras por la empresa. aún estoy pensando en cómo resolvieron lo de la seguridad del edificio, pero se nota que son gente con recursos”. con cada palabra, los ojos del Gato se abrieron más y más, incrédulo de lo que estaba escuchando. “¿Sólo darme un escarmiento? ¿En qué cabeza cabe que alguien tan prominente haya dejado pasar tanto tiempo de robos sin tomar cartas en el asunto? No, mi amigo. Mi padre está buscando un chivo expiatorio para justificar lo que él mismo ha robado y ése no soy yo. Falta saber por qué contratarte precisamente a ti”. Continuará. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario