martes, 13 de abril de 2021

La familia Grande 17a. entrega

“Necesito que lo localices y lo sigas
a todos lados”. Foto: BAER

Sabes que no me refiero al traslado, sino a qué le pasa a Luis”. La voz de Saúl mostraba verdadera preocupación, aunque en el fondo confiaba en que no sería nada de cuidado lo que obligó a su compañero a salir de pronto. La expresión casi neutra de Efraín en nada mejoró su ánimo pues éste era conocido entre otras cosas, por su casi mítica inexpresividad ante cualquier situación; más tardó el Gato en hacer la llamada, que Jacinto en llegar, dieron las últimas instrucciones a Plutarco sobre los detalles de las vestimentas comprometiéndose el actor a entregar en dos días, mismos que aprovecharía el grupo para realizar y afinar tiempos y movimientos del montaje.

Se subieron ambos en el asiento trasero, más por costumbre que por ninguna otra razón, pues al frente siempre se sentaba Luis cuando él mismo no iba conduciendo. “Disculpe la pregunta señor, pero ¿no me había dicho que venían los tres?”, la mirada del Gato se posó en sus pupilas a través del espejo retrovisor; a cualquier otro conductor ni siquiera se hubiera dignado a verle, pero Jacinto era como del equipo, así que contestó la pregunta aunque sin mayor detalle, “y deja de hablarme de usted, que bien sabes que no es necesario”. Los tres hombres rieron discretamente mostrando con ello que más que una complicidad, los unía una profunda amistad.

Pasaron a dejar a Saúl a su casa, aunque esto contravenía la ruta que comúnmente realizaban, Efraín dio como razón de ello que deseaba que Jacinto lo llevara a otro lado y no quería distraer a Saúl de sus tareas inmediatas, lo que retrasaría los preparativos. Éste no hizo ningún cuestionamiento limitándose a despedirse y, una vez que estuvo dentro de su domicilio, el auto arrancó rumbo a casa de Efraín. “Quiero disculparme por la pregunta de hace un momento, la razón de ella era que imaginé que habrían tenido problemas con el carro y me preocupaba no haber llevado las herramientas necesarias, así que se me hizo curioso encontrarlos sólo a ustedes dos”.

“No te preocupes”, dijo el Gato, “la razón por la que deseaba estar solo contigo es para que me hagas otro favor”. La expresión de Jacinto cambió pues intuía que tenía que ver con Luis. “En efecto, necesito que lo localices y lo sigas a todos lados donde vaya cuando no esté con alguno de nosotros”. “¿Acaso desconfías de él?”. “Nada de eso, me preocupa que esté en algún problema en el que crea que nos pone en riesgo, por lo que no nos pide ayudarlo”. Terminó diciéndole que esa sería su prioridad en esos días y que él vería cómo moverse, si en el transporte público o con algún otro conocido. Estuvieron de acuerdo en el horario en que Jacinto le daría su reporte. Se imponía total discreción. Continuará. Salud.

Beto

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