martes, 20 de octubre de 2020

La búsqueda de estilo

En la variedad está el estilo. Meninas
Velázquez-Picasso. Foto: Tatiana Corte

A un día de terminar con las hojas de la segunda libreta de apuntes, repaso mentalmente la forma y el orden de las palabras que he utilizado en este tiempo, las que he repetido y las que he dejado escapar casi como una travesura; no puedo decir con toda certeza que ya poseo una manera de escribir que ne identifique, de hecho, no tengo idea de si algún día la tendré ya que, de la misma forma en que leo los escritos, es decir, fijándome sólo en cómo transcurre la historia, escribo lo que se me viene a la mente. A veces no es otra cosa que un asalto en despoblado.

Lo más cercano al reconocimiento de un estilo propio es el comentario de dos o tres personas muy significativas para mí que me hicieron el favor de leer mi libro de cuentos y que coincidentemente usaron el mismo juego de palabras: “eres muy tú” o algo así, seguramente, porque he de admitir que intento escribir como hablo o al menos como doy clases. Pero el estilo debe identificarse, además, en cómo se presentan las ideas, si éstas se resuelven por su cronología, por su importancia o por su impacto, ya que la fuerza de su argumentación reside en la lógica.

Si subimos un escalón y nos adentramos en la afirmación de que el estilo debe reflejar el carácter del autor, tendríamos que confiar más en la percepción de quienes conviven con los creadores más que en lo que nos sugiere la misma obra, lo que representa un compromiso poco sustentable desde le simple consumo. Incluso, no podríamos sostener alguna afirmación sobre ello basándonos, por ejemplo, en entrevistas o presentaciones ante los medios de información, dado que en el fondo, esos eventos tienen un porcentaje muy alto de simulación o actuación.

La afirmación anterior no debe tomarse en un sentido peyorativo, pues a todos nos han enseñado que debemos comportarnos según el lugar donde nos encontremos, Por ende, ser uno mismo o mostrar el carácter en una obra, depende más de la apreciación del observador que del ímpetu vertido en la obra por parte del artesano o del artista. Eso sí, creo profundamente en que debe mantenerse un esfuerzo honesto a la hora de producir contenidos, no importa el tipo, con la intensidad que permitan la escala de valores y la educación de cada creador, lo demás es responsabilidad ajena. Salud.

Beto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...