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| Tiempos de violencia, sólo una defensa. Foto: Baer |
Puede ser que en el siglo XVII nada tuviera el valor suficiente como para que un individuo con poder pudiera ejercer el derecho de pernada; puede ser también que esto haya detonado el encono comunal y por ello, se haya pensado en tomar la justicia por propia mano. Y en el colmo de nuestro avance como seres racionales, que como contraparte, el resultado hayan sido las leyes actuales.
Lope de Vega debe haber sido un pitoniso de ésos que ya no hay y que su obra se convirtiera en referente inmediato del descontento social, de la protesta generalizada y de la revancha en contra de la injusticia (ésta sí, tomada en manos acostumbradas a la impunidad). Los tiempos se están repitiendo y la insensibilidad avanza a grandes pasos.
Ayer fueron encontrados cuatro cuerpos en la carretera México-Toluca, cuya identificación arrojó que se trataba de personas dedicadas al robo. Hoy se informa que fueron ultimados por un pasajero de un autobús de servicio foráneo que, según indagaciones, no se ha podido identificar ya que los testigos interrogados no pudieron observarlo bien.
Como era de esperarse, los informes de la autoridad (no sé si las indagatorias) han mostrado una torpeza casi legendaria, pues no se aclara si el presunto "justiciero" bajó de la unidad inmediatamente o no, si no fue así, quiénes le ayudaron a bajar los cuerpos, cuánto tiempo pasó de los hechos a que llegaran a la central de autobuses. En fin, cosas básicas.
No digo que la acción haya sido plausible, pero cuando la desesperación llega a niveles sociales, no queda otra que tomar la defensa de la propia integridad. Fríamente se puede pensar "qué bueno" y creo que no debería juzgarse a quien haya ultimado a esos tres hombres y una mujer y si hubiera ido yo en ese camión, instaría a declarar a una voz "los mató Fuenteovejuna, señor". Salud.
Beto




