martes, 14 de abril de 2015

De que ya no sirve...

¿Escribir? ¡Qué flojera! Foto: Baer
En el camino a la obsolescencia, nos vamos topando con utensilios que alguna vez nos dejaron muchas satisfacciones, pero que debieron dar paso a nuevos que tenían mejores ofertas en comodidad, rapidez, ahorro y adaptabilidad. Ejemplos hay muchos, desde herramientas simples hasta maquinaria pesada, por ejemplo, la plancha.
Desde las noches de calentar un fierro liso en carbón y tomarlo con un lienso para no quemarse, hasta la implementación de conectores y resistencias, el planchado ha dejado constancia de que, con imaginación y algo de tiempo invertido en el divino ocio, se puede ayudar a las actividades cotidianas a que se conviertan en una carga menos pesada.
Lejanos quedaron aquellos días en que había que levantarse a darle cran al automóvil para que éste encendiera; ya se pueden salvar los dedos pues no es necesario arriesgarlos con el molote al hacer una salsa en el molcajete; el lavado de la ropa ahora puede ser un poco más rápido si se cuenta con una lavadora que haga el proceso completo.
En la realidad analógica, esto es un verdadero avance, al que hemos podido dar cuenta; sin embargo, en la realidad virtual, los avances son tan vertiginosos que volverse obsoleto es cosa de todos los días. Los cambios son tan rápidos que un simple cambio vuelve inútil lo que veníamos utilizando tan sólo hace algunos meses.
¿En qué momento se decidió que el correo ya no era digno de usarse? Es cierto que hay que invertir tiempo y algo de dinero para que un mensaje llegue a cualquier destinatario, pero ¿y el correo electrónico? ¿Quién decidió que, al igual que el analógico, ya sólo sirve para recibir facturas? ¿No será que la flojera de escribir sólo se cambia de ropajes? Salud.
Beto

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