martes, 3 de febrero de 2015

En contra pero a favor

Arcadio Ramírez,"Reverte Mexicano"
irapuatense ilustre. Foto: Google
Más de una vez he externado mi oposición a la fiesta brava, pues también como muchos otros, la considero un espectáculo sangriento; sin embargo algo debo aceptar, pues en cuanto a seguimiento, documentación e historia, quienes son aficionados muestran una erudición generalizada y no esperan a que el conocimiento surja sólo de especialistas.
En cualquier disciplina, hay quienes se dedican a conjuntar todos los datos posibles para que, con ellos, se vaya forjando su historial. En un segundo plano, hay quienes son seguidores entusiastas y hasta memorizan los datos por aquellos compilados y después, quienes sólo se dicen seguidores de equipos por las circunstancias que se les puedan ocurrir.
En los toros, esos estratos se diluyen y sólo se pueden distinguir dos sectores si no se es profesional: el aficionado de gradas y el aficionado práctico, sólo se diferencian porque el segundo se atreve y disfruta enfrentar astados. Pero su conocimiento de la fiesta es casi el mismo y aseguraría que en una tertulia ambos podrían discutir cualquier corrida con conocimiento de causa.
Ninguna otra actividad que yo conozca, tiene tales niveles de sapiencia. No con esto quiero dar a entender que me volveré taurófilo (disto mucho de saber distinguir una chicuelina de un natural), simplemente estoy en el entendido de que admiro la capacidad de los pocos o muchos aficionados que han aprendido a defender su fiesta. Salud.
Beto

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