martes, 31 de marzo de 2026

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo
de mi pluma. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Obligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos o nos creamos, tienen en común que una vez construidas, hay que darles mantenimiento; los frentes a los que me refiero pueden ser personas, objetos o situaciones de los cuales nos forjamos ideas, precisamente los lugares (las ideas) donde presentamos la batalla. Una forma de hacerlo es la escritura, lugar común en los que muchos logran solucionar problemas, señalar fallos, indicar o sopesar fuerzas y entretener conciencias. Gracias a las rutinas de observación del entorno que algunos profesionales de la pluma realizan, son capaces de llevar a cabo una crítica sobre lo que acontece, sin que esto se reduzca al formato de la noticia, pueden hacerlo a manera de novela o cuento o, en el caso de Sor Juana, con poemas.

2. Autoridad cuestionable. No se trata de un ataque a los literatos, por el contrario, el considerar que su autoridad no es absoluta, abre la posibilidad a verlos como entes abiertos a la crítica, a la posibilidad de seguir aprendiendo y tenerlos como los entes más cercanos a lo humano; por supuesto que alguien dedicado a la escritura sabe algo del gran conocimiento que nos circunda o que está almacenado en todos los dispositivos a la manos actualmente. Hay, de alguna manera, cierto respeto a la opinión expresada por escrito en cualquier medio pero eso, más que convertirnos en eruditos incuestionables, pone al alcance del público el derecho a refutar lo publicado pudiendo llegar con ello a un convencimiento de su parte o a un desacuerdo que cambie nuestra perspectiva.

3. Producción que busca respeto. A la imagen de un escritor que lucha por los derechos de su grupo, se le añade una guitarra para que tenga mayor presencia escénica, ese instrumento que acompañó a grandes trovadores que ponían en sus coplas, el sentimiento de las naciones en las que habían visto la primera luz para luego hacerlas extensivas a todo el continente. Es posible que al conjugar dos tipos de producciones, la admiración producida sea el doble, pues ya por separado, ambas tienen un grado de dificultad específico. Manejarlas con soltura requiere disciplina, sí, pero ésta no tendrá peso sin el trabajo de auto convencimiento para hacer de ellas (letras y música) la principal forma de expresión y de vida que dé el respeto suficiente para realizarlo por toda la vida.

4. Los límites de las letras. Hace mucho tiempo, el límite máximo para que un escritor tuviera impacto, era el analfabetismo rampante, pero eso quizá era también su mayor ventaja pues los gustos no serían tan variados; con el advenimiento de las ideas liberales, el derecho a la instrucción académica extendió el universo a los profesionales de la pluma y con ello, las posibilidades de contar otras historias, por ejemplo, ahora se han volcado a contar situaciones de corte psicológico. Prácticamente las letras van hacia donde la vista del escritor apunta, a la velocidad que propone y por el tiempo que considere necesario. Si de verdad la imaginación es el límite, la creatividad tendrá una variedad inmensa de fronteras en las que perderse y encontrarse con las ideas que incendien las iniciativas. Salud.

Beto

martes, 24 de marzo de 2026

No cualquier escrito

La única manera de evitar la incomunicación
es tener medios compatibles. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Una carta a un pariente lejano. Escribir es complicado cuando se trata de dirigir las palabras a una persona en específico y además, la convivencia no es común, encontrar algo que compartir lo vuelve difícil; algunos apelan a la novedad, pero ésta tiene una fecha de caducidad muy pronta y es casi imposible tener algo realmente nuevo todos los días. Otros se van por los recuerdos sobre lo que vivieron o que tienen sobre un tercero, el tema en sí da para mucho, si lo intercambiado fue muy nutrido; los amigos en común suelen ayudar si además se coincidió con ellos en algún momento, pero tampoco es algo que suceda seguido, así que lo que queda es tomar a cada escrito como si fuera el primero, quizá por un tiempo razonable, mientras se hace común el intercambio de misivas.

2. Un recado a la sirviente. Hay cercanías que no pueden pasar ciertos límites, como aquellas que tienen que ver con un contrato; una secretaria, una dependiente de mostrador, una sirviente doméstica, por mucho que tenga un largo tiempo trabajando para nosotros y por ello, le tengamos confianza, no tienen la obligación de soportar impertinencias de nuestra parte, por lo que (aquí voy a exagerar), si les dejáramos un recado con instrucciones, éste no podría comenzar con la leyenda «Juanita de mi corazón», a menos de que hubiera un entendido al respecto, como tampoco cabría el dirigirnos a ellas de manera institucional. Como en todo, hay reglas negociables en la manera de redactar mensajes a subalternos que no tienen que ver nada más con la jerarquía.

3. Un telegrama a un amigo. Al igual que con un desconocido o en una relación laboral, lo que priva en un escrito a un amigo es el respeto, sin embargo, éste no es solemne, se presenta cuando mantenemos el lugar ofrecido al otro, intacto, con todas las consideraciones sin alterar, que las ceremonias son para los que admiramos de lejos. Los mejores mensajes son los breves, que van al punto y que no hacen perder al otro su tiempo; la tecnología sirve para acercar a los que están lejos, la otra parte será tema para otra ocasión, por lo pronto enfoquémonos en las bondades de la electrónica, la primera y más obvia es el ahorro del papel y del tiempo y el único obstáculo (como siempre) es tener un tema a tratar, aunque está la vieja confiable de ponerse al parejo con las vidas... o el clima.

4. Al público en general. La impersonalidad tiene límites variados, según sea cercano su trato, el que escribe podrá darse libertades que lo conduzcan a impactar a quienes recibirán su texto con la esperanza de que la reacción sea fuerte y pareja para que se logre exactamente lo que busca; la escritura para un perfil no personal debe estandarizarse de alguna manera, quizá por posición ideológica, por el tipo de historias o la calidad del consumo; las letras resultantes pueden adecuarse a cualquiera, dado que por cuestiones culturales, las coincidencias saltarán a la vista sin mayor dificultad. De ese punto a la identificación individual con un personaje, distaría sólo un paso por lo tanto, nos encontraríamos a varios émulos de los héroes literarios en todos lados. Salud.

Beto

martes, 17 de marzo de 2026

Las referencias literarias

«Como dijo Westinghouse...». Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Motivos aventureros. No es posible, con la economía como está, que tengamos la libertad de deambular por el mundo dado que tenemos asuntos más urgentes que atender, por lo tanto, el viajar a otras latitudes debe hacerse de manera virtual y no hablo de computadoras nada más, los libros fueron la manera anterior de conocer otras tierras, los grandes escritores se forjaron con esfuerzos de acercar al lector de a pie a los rincones más recónditos del mundo, porque no es en el privilegio donde mora el asombro, sino en los sectores donde las limitaciones han establecido sus reales. Quien ha descubierto una pluma que le ha hecho viajar, se engancha de tal manera que podríamos hablar de cierta fidelidad por autoría y, en menor medida, por las editoriales.

2. El sabroso homenaje. No todas las copias de estilo o de letras lo son, pero las que logran la simpatía de los seguidores del «homenajeado», podrán afirmar que conservaron algo de la originalidad de su antecesor, de cualquier manera, una imitación no será igual al «molde», no por falta de calidad, sino porque el desarrollo de cada uno es distinto, dos escritores pueden usar las mismas metáforas o los mismos giros dramáticos, pero gracias a sus distintas relaciones familiares y afectivas, habrá usos sutiles que los caracterizará a cada uno. También habrá que tomar en cuenta que tratar de imitar a Rulfo, Yáñez, Fuentes o Garro es sumamente complicado, el único camino sería tratar de encontrar el propio que, al final de cuentas, es lo que esas grandes plumas hicieron.

3. Las citas como aval. Siempre habrá alguien que sepa más que nosotros sobre cualquier tema, pero nadie lo sabrá en la manera en que nosotros lo sabemos, así que siempre tendremos algo que decir, nada más hay que encontrar el espacio adecuado en el cual decirlo; volvamos a la idea inicial, el citar a otro, especialmente a una autoridad sobre el tema que estemos tratando, nos sirve de respaldo ante el posible escrutinio de otros, algo así como echarles montón para que nos crean. También habla bien de uno cuando damos el lugar que le corresponde a otro escritor, es como hacer de anfitrión y tener en nuestro texto a un invitado especial, claro está, los honores que vayamos a prodigarle, se adaptarán a la envergadura de su prestigio, aun con el mismo respeto.

4. Las cercanías según las páginas. Así como con las palabras en forma oral, las escritas tienen la facultad de acercarnos entre escritores y lectores o entre lectores que comparten las mismas obras y entre más páginas sean leídas, más cercanas se sentirán las relaciones, por muy nuevas que sean; es muy grato platicar sobre autores y cómo llevaron sus vidas o de dónde habrá salido la inspiración para escribir tal o cual obra y si acaso hay manera, en qué se diferenciarían sus tiempos a los nuestros. Cada página leída es un paso dado en la misma dirección de quien plasmó en ella sus pensamientos, sería algo así como la invitación a visitar su casa y él o ella serían nuestros guías, con la calidez, la brutalidad, la intriga o el desparpajo de esas grandes plumas que provocan nuestra imaginación. Salud.

Beto

martes, 10 de marzo de 2026

La inspiración como apoyo

Brota de donde menos se espera
y como mejor se le antoja. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Un origen debió tener. Fue la puerta de acceso a la creación en el romanticismo, cuando un halo de superioridad basada en el sufrimiento judeo-cristiano cubría a los artistas en general; ese soplo divino del cual presumen algunos creadores y la mayoría de los críticos, separa a los que ven realidades alternas de los simples mortales, suponiendo que se trata de un patrimonio exclusivo de aquellos que no se resignaron a gastarse la vida detrás de una máquina o de un escritorio, pero no, la inspiración está en todos y se despierta en diferentes momentos y por diferentes motivos en cada uno, pero que difícilmente los demás vemos el arte en ello. Por otro lado, el que surja no es fortuito, sin que es el resultado del trabajo constante y la mecanización de los movimientos.

2. Sentido sobrevalorado. Artista e inspiración parecen haber nacido juntos, ser uno mismo y deambular, gracias a la hipersensibilidad, quince centímetros sobre el piso; a veces pensamos que la inspiración se presenta como un halo extra terrenal que envuelve al «elegido» y que nos hace esperar maravillas que deleitarán nuestros sentidos. Entendemos que el estar frente a un artista nos ponga en una situación de desventaja creativa porque uno de ellos solo, tiene la imaginación de diez personas, eso dicen y lo hemos creído por generaciones; quizá sea cierto pero no tiene un sustento mágico, debe ser una combinación entre educación temprana, capacidad de observación, influencia social y gustos adquiridos que se mezclan distinto en cada uno.

3. Motivo de musicalidad. Compositores y poetas saben mucho de ritmos y cadencias, pues cada una de sus creaciones ser rigen por ellas para que las palabras, con su sonoridad propia, se combinen y seduzcan nuestros oídos con cantos que parezcan bajados de los cielos; un cantante tendrá mucho más impacto en una mujer, que un futbolista, simplemente porque es más atractivo escuchar un aterciopelado «... perdido me encuentro, en el azul profundo de tus ojos...» que un estruendoso «gooool...»; canciones y poemas tienen así, una gran ventaja sobre el balón, cuyos efectos en el aire, nunca superarán a la rima, al hipérbaton o a una bien manejada hipérbole. No puedo afirmar que no hay inspiración en el patear un balón, pero para crear algo, se requiere algo especial.

4. Creadora de ídolos. Algunos crecimos con la idea de que la inspiración era la moneda de cambio para sobresalir en el mundo de la creación artística, quien parecía tener más solvencia creativa, algo que los simples mortales sólo podemos soñar. Si hemos sido testigos de interpretaciones poéticas, habremos constatado cómo es que el sentimiento aflora por ojos y boca llenando los espacios con imágenes sacadas de algún rincón del Valhalla, cual héroes nórdicos; la odas irán y vendrán en un concierto celestial que exaltarán las cualidades de esos seres que blanden sus plumas dejando marcas imborrables en hojas tomadas por asalto. Las figuras de esos colosos se grabarán en nuestras mentes como piezas monolíticas que indicarán los caminos a seguir. Salud.

Beto

martes, 3 de marzo de 2026

Historias globales

Nacer y crecer crea pertenencia,
no propiedad. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Segmentación inútil. Cuando escuchamos hablar de un personaje famoso de nuestro interés, ¿nos quedamos a escuchar porque ignorábamos ciertos detalles? ¿Había cierto morbo en el tono de la conversación? ¿O queríamos comparar notas? Sucede porque, aun con los medios a nuestro alcance no es posible comprender a cabalidad su entorno y, por tanto, la razón de su actividad profesional, artística, literaria, etc., entonces, si alguien ofrece datos o perspectivas que nos ayuden para tal cometido, siempre será bienvenido. Lo malo de la historia institucionalizada, es que se avoca a enumerar fechas y hechos simplificados a su mínima expresión narrativa lo que la hace, además de aburrida, tan segmentada que con eso no alcanzamos a entender qué tiene que ver la revolución francesa con el segundo imperio mexicano ¡y sí hay nexos!

2. Ellos eran su entorno. Imagino que era más por una cuestión de sobrevivencia el que su curiosidad no se aventurara más allá de los límites que imponía la veintena de individuos que compondrían su clan y no podía ser muy abierta la libertad en un mundo diferentemente hostil hace unas decenas de miles de años; si suponemos que el espacio vital de cada individuo lo componen nueve metros cuadrados aproximadamente, sería acertado inferir que, como mínimo, un clan requeriría ciento ochenta metros cuadrados para sentirse seguro y protegido, así como para poder defender su posición. El ser humano antiguo tenía sus cinco sentidos puestos en mantenerse vivo y asegurar a los suyos, ya fuera alejándolos del peligro o tratando de evitar las muertes de parto tan comunes en los mamíferos de ese tiempo.

3. La bendita muerte. Parece contradictorio, pero de lo que más hablamos y creamos historias es de lo que menos conocemos, posiblemente se trate de un intento de capturar lo desconocido para poder tener certezas; desde Don Juan Tenorio hasta Pedro Páramo, el tema de la muerte no trata sobre el final de la vida, sino de la esperanza de la gloria o el castigo después de cruzar el umbral. Puede ser tratada como el alivio a los pesares, la pérdida absoluta o el castigo original o condena perenne a buscar un perdón. A la muerte se le respeta por justa y por su condición de inapelable, es decir, a todos nos llega y no hay argumentos para evadirla, cuando mucho pudiéramos alargar las agonías, lo cual es poco atractivo por donde quiera que se le vea y, por ello, la fascinación que provoca enciende nuestra imaginación.

4. El juicio no está en el cielo. Hasta donde he podido darme cuenta, en ningún lado se ha descrito cómo es eso del juicio final, lo que me parece una omisión totalmente tramposa puesto que al no saber cuál será la mecánica, no sabremos plantear nuestra defensa, si es que podremos realizarla; y en todo caso, ¿para qué es necesario un juicio final? ¿No se supone que lo que fuimos, somos y seremos ya es sabido? Además, en esos términos no podemos ser juzgados, sólo apartados los que fueron buenos de los que no, puesto que no habría margen para argumentación alguna y si lo hubiera ¿quienes serían los abogados? Yo creo que el juicio debe darse aquí, ya sea por los hombres o por una divinidad, pero aquí. Un juicio a posteriori no tiene chiste, por lo general, la muerte vuelve buenos a todos. Salud.

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...