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| Cantidad y calidad nunca van a la par. Foto: BAER |
La industria de las notas y el gorgorito estableció un ritmo de producción industrial muy fuerte en el que la novedad dura lo mismo que un suspiro, por lo cual se apuesta más por la cantidad que por la calidad, dejando con ello, un círculo vicioso que difícilmente va a romperse; la mecánica ha sido muy simple, parece que ahora es poco rentable mantener ventas de acuerdo a una lista de popularidad, así que la vigencia de las canciones es mucho menos que antaño, dado lo anterior, las casas productoras exigirán a los compositores el tener nuevas canciones en un lapso no mayor (por así decirlo) a dos meses, sean éstas éxitos o no, porque un hit deberá salir cada tres (viéndonos generosos), eso solamente para mantener al cantante o al grupo vigentes, ya que si desean que su fama se prolongue por más de medio año, tendrán que sacar un éxito trimestral por al menos cinco años.
O rezar por que su obra original sea de esas pocas que se tocan hasta en las bodas, cumpleaños y primeras comuniones, lo cual tampoco es garantía de ventas porque posiblemente recuerden quiénes son los autores e intérpretes de La macarena pero, ¿y los de Sopa de caracol? Volviendo a la idea de que es mejor producir, los autores son sometidos a un estrés que muy pocos resisten por lo que tienen tres opciones, la primera ya mencionada en líneas arriba y con ello volverse alguien influyente en el medio, hacerse de un equipo de letristas que más o menos aseguren el nivel de calidad de las composiciones así como el estilo o de plano, bajar la calidad tanto de letras como de música para poder trabajar a destajo; aunque no descartaría la opción de combinar las dos últimas como sospecho que siempre lo hicieron Juan Gabriel y Julio Iglesias, porque hay que ver cómo se llegaron a fusilar a sí mismos.
De la música que se escucha ahora tengo muy poco qué decir, no la escucho, pocas veces las notas chillonas sacadas de un acordeón o de la garganta de aspirantes a cantantes populares me son atractivas y tampoco hago mucho caso a denominaciones que parecen haber sido escogidas sólo para salir al paso y no nada más lo digo por el supuesto regional mexicano, porque regionales y del país también son los sones veracruzanos y yucatecos, la música de mariachi y las polkas regiomontanas y tamaulipecas, sino también a mi muy apreciable rock le he cuestionado sus clasificaciones como ópera-rock (si sólo hay un grupo) o el glam-rock (que se basa nada más en la vestimenta y no en un aspecto musical) pero como afirmé en alguna ocasión, las tonterías mejor no entenderlas y si en español van a venderme engaños, dramones de telenovela o asesinatos, mejor consumo otra cosa porque no cualquier pelagatos es artista. Salud.
Beto



