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| ¿Cuál de las dos versiones es la verdadera? Foto: Vanguardia; mont.: BAER |
Algunas implicaciones surgen en el consciente colectivo porque no se les puso cuidado a mantener la razón de su existencia; tiene que ver con deportes ya lo sé, pero no en el sentido de la competencia misma, sino en el marco de una de esas discusiones bizantinas en las que se enfrascan los conductores del noticiario matutino “Panorama informativo” encabezado por Alejandro Villalvazo e Iñaki Manero, secundados ambos por Alejandro Cervantes en la, por estos días muy escasa, sección deportiva.
Intentaron llegar a una conclusión sobre si Armando Maradona es o no un tramposo por haber metido el gol con la mano frente a Alemania en el mundial del 86 en nuestro país. Algo que, para quien pasa por este mundo sin apasionamientos improductivos, claramente es una falta al reglamento, por lo tanto una trampa y a quien la comete, un tramposo. Conste que esto lo afirmo tratando de no sacar mis legendarias aversiones en contra del astro argentino.
Palabras fueron y vinieron sin que con ello pudiéramos, quienes lo escuchábamos, entender porqué Villalvazo trataba de justificar una trampa con un contexto social que pareciera, sólo él ve; entre que si la conciencia de la época era otra, que si no había entonces elementos tecnológicos para haber observado bien la jugada, que si así fue aceptado por todos ya que no hubo una crítica certera, en fin, los clásicos malabares por los que lo contrataron (me imagino).
Lo que no tomaron en cuenta, es que en su propia afirmación estaba la base de la crítica a una acción que no soporta ningún tipo de justificación, palabras más o menos afirmó Villalvazo: “en ese tiempo fue calificada como ‘la mano de Dios’...”, cuando no fue cierto. El único que así lo quiso ver fue el propio Maradona, en una entrevista inmediatamente después del cotejo. Lo anterior puede probarse en cualquier momento, gracias a los vídeos en plataformas somo You Tube.
Si algo mal hecho es justificado (o al menos tratado) por el propio infractor, cualquier atenuante a su trampa queda eliminada, que los medios hayan utilizado su declaración como encabezado para vender espacios, es otro cantar, ya fuere porque se lo creyeron o porque con ello estaban siendo sarcásticos. En este caso podríamos preguntarnos si Maradona se refirió a la voluntad de un ser superior o a que ya se consideraba a sí mismo un ser digno de culto y por ello la posterior edificación de su iglesia. A saber. Salud.
Beto

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