martes, 5 de mayo de 2015

Ignorancia rampante vs burocracia extrema

Y cuando inventas algo, no
falta quien te diga: ¿qué
tanto puedes sacar con eso?
Foto: Baer
Quizá nos hayamos preguntado de dónde nos viene la flojera de cumplir con nuestras obligaciones en tiempo y forma; la mayoría nos conformaríamos con la explicación simple de que así somos, que ser mexicano es ser flojo y que nada va a cambiarnos. Que sólo necesitamos voltear a cualquier parte y nos veremos que todos nos levantamos tarde y cerramos temprano los negocios.
Que nada hay que nos motive a superarnos, pues los empleos son escasos y las oportunidades pocas. Que éste, es un país que deja salir a los mejores cerebros y que es fácil encontrarse con médicos, abogados o arquitectos trabajando de taxistas, pues no fueron capaces de buscar una mejor opción para mostrar sus habilidades como profesionistas.
Que aunque pienses que sólo quien no quiere trabajar, se queda pobre y que lo que sacaría a la nación de la pobreza, es que todo el mundo tuviera iniciativa y tenacidad. Todo cierto, pero en la medida del convencimiento que se tenga de estar en lo que se pensó trabajar. Me explico: la mayoría de los mexicanos estamos trabajando en lo que podemos, no en lo que queremos.
Respuesta simplista: "pues pónganse a trabajar en lo que les gusta", que sería lo más sensato si la urgencia por pagar cuentas (en las que nos metemos los clasemedieros) no fuera extrema. Por un lado, creemos que el trabajo siempre es mejor cuando se está dentro del sistema establecido, es decir, en un puesto (empleado) donde se goce de prestaciones.
Esto ya de sí, es difícil cuando el número de empresas establecidas en el país no alcanza a cubrir las necesidades de empleo de todos los habitantes, al menos en puestos operarios, ya no se diga de profesionales universitarios. Por otro lado, luchar en contra de los requisitos establecidos por una burocracia anquilosada, de plano desmotiva a cualquiera para abrir negocios.
Si a lo anterior le aunamos que, al pertenecer a una sociedad que no es capaz de exigir (ni de averiguar qué es) lo que por derecho le corresponde nunca entonces, tendrá los suficientes medios para defenderse de lo único que está organizado en México y que es la delincuencia. Con un panorama de esta magnitud, es natural que la desmotivación se imponga. Salud.
Beto

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