martes, 13 de mayo de 2014

No me hallo

Adquirir esta casita, ¡Está fácil!
Como los reyes de las explicaciones de lo inverosímil que somos, no podemos dejar de lado los intentos de justificación de las situaciones en las que nos metemos, por meter la pata. Ya de sí, la racionalización es un intento burdo de explicar a ultranza cualquier evento, pero tratar de entender las divisiones sociales como las ve el gobierno de la República, es obra de titanes.
No me meteré a tratar de explicar las posibles razones por las que ahora existen para nuestros ilustres gobernantes, seis clases sociales y sólo me haré cuestionamientos sobre las dos establecidas en los extremos; las clases a las que hacen referencia son: Clases Alta-Alta y Alta-Baja; Media-Alta y Media-Baja; Baja-Alta y Baja-Baja.
El problema no está en haberlas bautizado, sino en no tener una referencia clara que las sustente, puesto que suponen que alguien que está gozando de la Clase Alta-Alta, es quien ha tenido una fortuna de años (me imagino que hacen alusión a lo que antaño llamaban abolengo), que tienen estabilidad y que mantienen negocios a muy altos niveles con todos los riesgos que ello conlleva.
Mientras quienes tienen el orgullo de haber nacido en la parte más humilde, alejados del bullicio y de la falsa sociedad, como diría José Alfredo, como los comerciantes informales (sí, de esos que se pueden embolsar de ochocientos a mil pesos por día), se supone que pertenecen a la Baja-Baja; visto así no encuentro la lógica, pues hay gente de estos que gana mucho más que yo, que me creo de la media. Para puras vergüenzas, salud.
Beto.

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