martes, 29 de abril de 2014

Optimista y qué.

Cualquier lugar es bueno para
disfrutar de la vida.
Puede parecer que, a quienes nos hace felices sentir el viento en el rostro, no nos importa más que la parte lúdica de la vida, sin embargo, deben los demás tomar en cuenta que somos quienes menos andamos tratando de convencer a la gente que se tome la existencia de forma más llevadera y sin que tengan que cargar a cuestas al planeta.
La razón de tan irresponsable afirmación, es porque nosotros nos dedicamos a disfrutar del mundo en lugar de abrumar y perder el tiempo aconsejando a los demás a hacerlo; aprendemos sin pontificar sobre los beneficios del aprendizaje; criticamos cuando hay algo que lo merezca pero sin poses de eruditos; en una palabra: vivimos, sin tener que pregonarlo.
Lo mejor de todo es que no necesitamos formar clubes sociales ni emitir membresías; somos incluyentes por convicción y y siempre buscamos el lado bueno de las cosas; nuestros enojos son efímeros aunque seamos unos inconformes sociales. Para nosotros todos son optimistas, alegres, inteligentes y propositivos, hasta que se les demuestre lo contrario.
¿Hedonistas? Sí, pero no necesitamos baterías, ni recargas, ni mucho menos roamming para funcionar en cualquier parte. No requerimos ser modestos, pero tampoco hacemos ostentaciones innecesarias y los rechazos, los tomamos como algo eventual, total, cada quien es responsable de sus corajes. En otros términos, nos gusta la vida con queso, pan y vino. Salud.
Beto.

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