martes, 24 de abril de 2018

Chocheo académico

Para estos tiempos, muletas mentales.
Foto: Baer
Seguramente, quienes me han hecho el favor de invertir unos minutos en leer lo que escribo, sabrán que no suelo compartir cosas que no he producido, a menos que lo considere de mi utilidad o muy importante; también habrán tenido que soportar mis quejas por cuestiones que solo atañen a un reducido grupo de personas quienes, como yo, suponen que hay remedios para todo.
Notaron que puse en cursivas la palabra solo, adivinarán entonces que tengo siete años y lo que va de este, que me he saltado las trancas gramaticales impuestas por la RAE en el sentido de que ya no debe tildarse, independientemente de que indique “únicamente” o “estar sin compañía”; regla que ya había escuchado en algún sitio pero que decidí no atender.
Pues ahora resulta que debo poner atención a aquello que me parecía aberrante, a riesgo de que se considere un motivo de reprobación en la entrega de trabajos de la maestría que estoy cursando. No voy a discutir mis desacuerdos a dicha regla puesto que ya tuve oportunidad de pensarlo en la noche y la almohada me conminó a no meterme en honduras.
También habrán notado que acabo de compartir un video (así, sin tilde por ser mi real gana), donde el locutor expone de mejor manera el sentimiento general que me embarga; tomando en cuenta que mientras a algunos les pudiera parecer una nimiedad el desuso de la tilde en algunas palabras, esos mismos no se dan cuenta de que con cambios de tal magnitud, perdemos mucho de nuestra lengua escrita.
Consciencias más, consciencias menos, el argumento de que las lenguas evolucionan no aplica cuando, por flojera se intenta forzar bajo contexto, palabras que se deberían identificar sin la necesidad de este último; nuestro idioma es, en algunas expresiones, autocontextualizable (perdonen la expresión) y esa autonomía la da precisamente el uso de las tildes. Salud.
Beto
Pd. Mejor le hubieran pensado dos veces antes de incluir el uso de "wey" al diccionario en lugar de obligarme a leer dos veces el mismo renglón.

martes, 20 de febrero de 2018

Beso dentado

No importa lo que digan las encuestas,
sigo pensando igual que hace cinco años. foto: BAER
Quizá ya les sucedió o supieron con anterioridad de la práctica que yo acabo de descubrir; la ignorancia plantea situaciones aparentemente inocuas, pero que tienen un trasfondo que raya en lo perverso. La información velada es tan peligrosa como una amenaza, con la salvedad de que se necesitan pantalones para amenazar de frente.
Ayer coincidieron dos acercamientos de personas que están preparando los escenarios para las próximas elecciones; la primera al menos, tuvo la decencia de tocar a mi puerta para pedir mi apoyo a la candidatura "independiente" de Margarita Zavala, alguien en quien no confío por todo el manejo que se ha hecho de ese tipo de participaciones.
A los diez minutos, recibí una llamada de un supuesto grupo investigador que me pidió atender a una encuesta; a regañadientes acepté más que por curiosidad que por conciencia social. Los cuestionamientos aparentaban una normalidad que me tragué en los primeros tres minutos (a pesar de mi arraigada desconfianza).
Detecté el problema a la hora en que las preguntas transitaron de las relaciones personales a las preferencias partidarias; mi primera reacción fue de "no entiendo" pero lo capté cuando mentalmente repasé dos preguntas que no parecían tener relación: la primera, ¿cuando busca tener una relación, prefiere una morena o una rubia? y ¿de los candidatos actuales, por cual votaría usted?
Por mucho que esté capacitado para detectar mensajes ocultos, cuando me agarran en mis cinco minutos de lentitud mental, no hay manera de que pueda estar preparado para mensajes con doble fondo; si en alguna ocasión llegan a oír que Morena lidera las encuestas sobre preferencia electoral, piensen que en los ejercicios telefónicos se pueden editar las respuestas que ofreces. Maldita tecnología. Salud.
Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...