martes, 25 de abril de 2017

Sugestión inoportuna

Ya veía todo como entre nubes.
Foto: Baer
El poder de los medios tradicionales parece ir disminuyendo en su impacto, aunque su penetración tenga algunos escollos aún exclusivos para su explotación; ayer me levanté con el firme propósito de escribir algo que me hiciera sentir satisfecho, pero pasaron tres horas en las que el monitor me devolvía una sonrisa sardónica, de ésas que te vuelven un inútil.
Navegué un rato por algunos sistemas de noticias y, fuera de la violencia que priva en estos días, no encontré algo que me sirviera para comentarles mis queridos diez lectores; no porque no lo hubiera sino porque ya varios (ustedes incluidos), habían copado la información que había a la mano. Estuve tentado a sumarme a las burlas consuetudinarias a Peña, pero me abstuve.
No hubo tampoco, noticias deportivas que me animaran así que la somnolencia que me producían los gritos de los niños en recreo, estaba ganando terreno; bueno, ni el desagradable olor a aceite rancio que emana desde el puesto de tacos de la esquina, pudo mantenerme concentrado y las ideas no fluían en éste ya desgastado cerebro mío.
Recorrí mi muro de facebook -algo que no hago regularmente- y me topé con la afirmación de uno de mis contactos donde aseguraba a sus alumnos que un lunes no habría clases y que tomaran sus precauciones para no pasar la vergüenza de quedarse fuera de la escuela. Asocié la palabra "lunes" con suerte, una cosa llevó a la otra y dejé el trabajo para otra ocasión. Extrañas coincidencias. Salud.
Beto

martes, 4 de abril de 2017

Al azar y sin red protectora

Vamos por el mundo como si lo mereciéramos.
Foto: Baer
No he tenido hijos por varias razones acumuladas en todos los años que tengo de vida; nacer es un accidente, maravilloso, incomprensible, alucinante, atesorable y pocas veces merecido, pero un accidente al fin. Surge de una coincidencia, donde dos voluntades se unen para obtener el premio de una lotería que nunca avisa lo que tiene para quienes participan.
Los seres surgidos son tan variados que ni con una súper computadora tendríamos un pronóstico acertado de las combinaciones posibles y los hay tan buenos como malos. Ya Hobbes y Rousseau tomaron su oportunidad de explicarlo y seguramente, si tuvieron el tino de ir hacia un lugar común, estarán discutiendo al respecto per saecula saeculorum.
Nacer y estar vivos debería tener un valor extrínseco quizá en dinero, ya que el valor intrínseco que les hemos dado no ha servido de mucho para que nos respetemos en todos los sentidos, ejemplos de ello los tenemos todos los días por las más diversas causas, las cuales tienen como común denominador el desprecio por nosotros mismos y por los demás.
Desde el descubrimiento de la capacidad de dominación de unos sobre otros, no hemos evolucionado ni hemos encontrado alguna fórmula que nos libere de este círculo vicioso, donde unos cuantos (teorías de entes superiores aparte) dictan lo que debemos gozar y/o padecer los de a pie, todo gracias a la invención de un destino tan autoritario como imprecado.
Los que llegamos a este mundo, deberíamos estar agradecidos todos los días por estar vivos y más porque a nuestros progenitores se les ocurrió gestarnos en el preciso momento en que lo hicieron, ya que si no hubiera sido así, serían otros los que ocuparían el lugar que ostentamos y hubieran coincidido con quienes tuvimos la suerte de coincidir.
Pero tan lamentable es que no valoremos tal suerte y tan necesitados estamos de cambiar, que se me ocurren muchas maneras de purgar al planeta, lástima que ninguna esté dentro de las leyes, ni humanas ni divinas; es una lástima también que a algunos "apellidos" como Salinas, Peña, López, Echeverría y subalternos, no se les hubiera ocurrido usar un condón. Salud.
Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...