martes, 29 de marzo de 2016

A toro pasado

En todos lados aprendemos
códigos de comportamiento.
Foto: Baer
Ya veo lejano el año de 1996 cuando escuché varias notas, leí varios artículos y fui testigo de varios eventos en los que la sexualidad era el motivo central de las discusiones en la mayor parte de los medios. Moda o no, todo me servía para darle cuerpo al escrito que se convertiría al año siguiente en mi tesis de licenciatura.
Pero este espacio no está dedicado al tema, sino que en una de esas revisiones que llevaba a cabo, escuché a Raúl Orvañanos asegurar que los medios no educaban (algo que también critiqué en su momento) sin exponer los argumentos para defender tal afirmación. Y quizá no sea su obligación saber que al menos existen tres tipos globales de educación para su estudio.
Fuera de la discusión de que en la casa se educa y en la escuela se instruye, sabemos que el universo educativo lo recibimos y explotamos en cualquiera de los ámbitos en los que nos desarrollemos, por lo tanto, tenemos a nuestra disposición los conceptos de educación formal, educación no formal y educación informal debido al motivo y el origen de cada práctica.
Desde esta perspectiva, los medios sí educan, pues emiten mensajes que van dirigidos a condicionar ciertos comportamientos sociales al igual que lo hacemos en nuestra vida cotidiana cuando convivimos y ponemos límites a nuestras relaciones personales, al mismo tiempo que se nos identifica conforme al tipo de consumo que hacemos de cada medio.
Es decir, no se ve de igual manera -actualmente- a quienes se divierten con un ordenador o un teléfono inteligente que quienes no hacen simplemente con un radio de transistores; calificamos al vapor, para tener una referencia de con quiénes trataremos y esto, perdón por la afirmación, es una forma de educarnos. La educación la mamamos todos los días. Salud.
Beto

martes, 15 de marzo de 2016

Medios manipuladores

Causa de desvelos, ¿por qué Pancho engaña a Catalina?
Foto: Baer
Que para entender los artilugios de los que se valen los medios para mantener a la borregada en paz, nadie como Noam Chomsky; no tengo idea de si las diez estrategias que propone para estudiar la manipulación mediática sean inamovibles o nadie se ha aventado a proponer otros y por eso nos conformamos con ellas.
Es cierto, no son mandamientos ni motivo de veneración, pero en todos estos años siguen sirviendo para tener un panorama claro sobre la manera en que consumimos los medios por los cuales creemos estar informados, entretenidos y educados. Aunque también es cierto que hay quienes levantan la voz para que despertemos del marasmo en el que nos encontramos.
El primer y elemento de control social que Noam indica es la distracción, práctica en la cual la mayoría debemos ser expertos ya que la mayoría de los que nos mantenemos vivos en este tiempo, nacimos con los conocimientos y adelantos tecnológicos suficientes como para sentirnos dignos hijos del siglo XX y padres del XXI.
Filósofo y al parecer pitoniso, Chomsky previó con este concepto de distracción, una sociedad indolente que no se interesaría por los problemas sociales relevantes gracias a la ocupación en que nos encontramos, por ejemplo, tratar de enterarnos de problemas maritales de gente que, por su trabajo, se ha vuelto desechable.
Lo peor del caso es que esa tendencia a interesarnos en lo inútil (como saber cuánto se gastó un actor de telenovelas en el anillo de compromiso para una colega) lo hemos trasladado al consumo de la red, pero con el giro de intentar ser los protagonistas de eventos que sólo a unos cuantos les debe interesar realmente. La red como espejo de la vacuidad televisiva. Salud.
Beto

martes, 8 de marzo de 2016

Mujeres

Cada día se les ve copando todo tipo de puestos.
Foto: Baer
Lo que pidan; ellas saben que nos tienen tomada la medida y podemos hacer como que no nos interesa o que no nos dejamos o que, como los toros de lidia, nos imponemos al castigo. Disponen de los más caros recursos para hacernos claudicar y no importa qué relación llevemos con ellas, su voluntad está por encima de cualquier razonamiento en contra.
Si no podemos, ni siquiera sale un reproche de su boca en el momento en que se proponen poner a prueba nuestra hombría, pero seguramente todas las fallas las guardarán para una ocasión "especial" y no existe mujer que se olvide de ello. Parece que desde que nacen están programadas como vigilantes del desarrollo y adecuación de todo lo que sea masculino.
Y si no existe mujer que se compadezca de nuestras limitaciones, tampoco la hay que no se dé un tiempo para reconfortarnos en el diario caminar por este turbulento mundo. Por eso, nuestra tarea primordial es impresionarlas y lo que inventamos, aunque aseguramos que fuimos inspirados por la humanidad, en realidad tuvo que haber una mujer detrás de todo proyecto.
Representan el 50% de la población del planeta pero con un potencial de iniciativa del 80%; si se decidieran a hacer un frente real con el empuje y la perspectiva neta femenina, no vislumbro un futuro tranquilo para el sexo feo, pues las labores todas, se repartirían de forma equitativa con todo el rigor que éstas implican. El cielo nos ampare. Salud.
Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...