martes, 20 de mayo de 2014

Yo no, pero ¿qué tal tú?

Perderse por las intrincadas veredas de la creatividad
Nada más veo la palabra concurso y me cosquillean las yemas de los dedos por querer participar; hace algunos años tuve la suerte de ser parte de una idea muy buena, al menos lo fue para que yo siguiera escribiendo; un concurso de cuento corto organizado por la Universidad Iberoamericana y como dije, me atreví a inscribir nueve de mis creaciones.
Por supuesto no resulté entre los ganadores, porque si así hubiera sido, mis diez lectores no se la hubieran acabado con mis delirios de grandeza. Pero como mencioné, esto me llevó a crear espacios cibernéticos que he venido explotando para mi beneplácito personal y el tormento de quienes me hacen el favor de leerlos, religiosamente me dicen algunos y eventualmente cuando pueden, los otros.
Acabo de enterarme de un concurso de blogs abierto por Google México donde pretenden incrementar el flujo y la producción en habla hispana ¡y yo tengo cinco de ellos! Nada más que, curiosamente, ninguno (creo) responde a los requisitos de las categorías que publicaron. No estoy pecando de falsa modestia, soy coherente si digo que mis pretensiones van por ese camino, pero aún no logro la meta.
Publico hoy estas líneas porque, aunque no sea un concurso al que yo pueda acceder, debe haber quien sí cumpla con los requisitos y ellos, tengan por seguro, tienen todo mi apoyo y les estaré echando porras. Mientras tanto, con el pequeño periodista que aún conservo, trataré de darle seguimiento a lo que vaya aconteciendo en la contienda. Suerte para quien se anime. Salud.
Beto

martes, 13 de mayo de 2014

No me hallo

Adquirir esta casita, ¡Está fácil!
Como los reyes de las explicaciones de lo inverosímil que somos, no podemos dejar de lado los intentos de justificación de las situaciones en las que nos metemos, por meter la pata. Ya de sí, la racionalización es un intento burdo de explicar a ultranza cualquier evento, pero tratar de entender las divisiones sociales como las ve el gobierno de la República, es obra de titanes.
No me meteré a tratar de explicar las posibles razones por las que ahora existen para nuestros ilustres gobernantes, seis clases sociales y sólo me haré cuestionamientos sobre las dos establecidas en los extremos; las clases a las que hacen referencia son: Clases Alta-Alta y Alta-Baja; Media-Alta y Media-Baja; Baja-Alta y Baja-Baja.
El problema no está en haberlas bautizado, sino en no tener una referencia clara que las sustente, puesto que suponen que alguien que está gozando de la Clase Alta-Alta, es quien ha tenido una fortuna de años (me imagino que hacen alusión a lo que antaño llamaban abolengo), que tienen estabilidad y que mantienen negocios a muy altos niveles con todos los riesgos que ello conlleva.
Mientras quienes tienen el orgullo de haber nacido en la parte más humilde, alejados del bullicio y de la falsa sociedad, como diría José Alfredo, como los comerciantes informales (sí, de esos que se pueden embolsar de ochocientos a mil pesos por día), se supone que pertenecen a la Baja-Baja; visto así no encuentro la lógica, pues hay gente de estos que gana mucho más que yo, que me creo de la media. Para puras vergüenzas, salud.
Beto.

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...